Las finanzas estructurales son uno de los grandes caballos de batalla del departamento financiero, ya que suponen los grandes cálculos de la entidad deportiva, y los que han de definir la estructura financiera óptima, así como la estrategia que se ha de seguir en cuanto a la relación entre capital propio y la financiación externa. En este caso vamos a estudiar cuál es la estructura financiera óptima para una entidad deportiva, además de cuál debe ser la estrategia financiera que ha de regir la lógica relación entre la financiación propia y la generación de deuda en base a créditos externos. Además, veremos los ratios para realizar los cálculos que determinan si la entidad deportiva ha de optar por una vía u otra.

 

La estructura financiera óptima

Cuando hablamos de cuál es la estructura financiera óptima de una entidad deportiva, nos estamos refiriendo a la correcta proporción entre el capital ajeno –o financiado-, y el capital propio –o cashde la empresa. Y es que encontrar el acertado equilibrio entre qué y en qué cantidades debemos financiar con agentes externos, o bien limitarnos a la capacidad financiera propia, es uno de los grandes caballos de batalla de los departamentos financieros.1298-1

De hecho, esta problemática no se encuentra plenamente resuelta, y no hay un consenso sobre qué tanto por ciento debe ser capital propio y cuánto se puede llegar a financiar externamente. Parece claro que cuando el retorno de la inversión (ROI) sea mayor que el costo de la financiación, le saldrá a cuenta a la empresa buscar capital externo. Sin embargo, esta afirmación no es del todo cierta, ya que la pura lógica nos hace ver que es completamente imposible financiar al 100% una actividad empresarial, ya que difícilmente ningún banco o financiera nos prestará dinero si no ve que la propia empresa invierte en su proyecto.

Por otra parte, lo que sí parece evidente es que para encontrar la estructura financiera óptima, la entidad deportiva debe buscar aquella en la que los recursos permanentes supongan unos gastos mínimos. Es decir, si sabemos que necesitaremos unos gastos de 10.000€ mensuales, la entidad deportiva debe analizar qué forma de afrontar el pago de esta cantidad le supondrá menores gastos extras, bien sea a través de capital externo o buscando sus recursos propios, aunque le vayan a restar capacidad financiera en otro ámbito empresarial.

Otro asunto que también resulta evidente es que en épocas de crisis, como la que vivimos actualmente, lo más recomendable es tener los mínimos créditos, ya que las cargas que se traduzcan en gastos extras pueden suponer un lastre difícil de salvar. De hecho, algunos expertos señalan la necesidad de disponer del máximo de capital posible en estas épocas, para tener la capacidad de hacer frente a cualquier imprevisto sin necesidad de acudir al capital externo que suponga un nuevo coste adicional.1298-2

 

La estrategia financiera

Como ya hemos comentado, la estructura financiera óptima se basa en el coste de los recursos permanentes. Sin embargo, la entidad deportiva puede plantearse estrategias financieras al margen de estos costes, por lo que sin que los recursos permanentes supongan un coste condicionante, la cuestión es mantener unos recursos mínimos suficientes para que, en caso de necesitarlos para una expansión o alguna operación de crecimiento, la falta de fondos no sea un problema.

En este sentido, existen dos estrategias totalmente opuestas. Por un lado tenemos la posibilidad de mantener el nivel crediticio siempre el máximo, mientras que la otra opción es la de minimizar el crédito a lo estrictamente necesario. Parece evidente que en el primer caso solo será posible si hablamos de entidades deportivas de relevancia y con un gran poder económico, ya que de otra forma, sería una situación insostenible mantener los niveles máximos de financiación para su constante expansión. El pago de estos créditos no es problema, ya que se puede acudir a más financiación, debido al peso de la entidad.

Sería el caso, por ejemplo, de entidades deportivas con gran importancia e influencia en una comunidad determinada, o bien en instituciones de ámbito nacional que compitan al máximo nivel tanto nacional como internacional y que su propia marca sea un activo.

Sin embargo, en el caso de las entidades deportivas de tamaño medio y pequeño, la estrategia financiera más lógica sería la de minimizar el crédito. Es la opción más conservadora y la que menos riesgos conlleva, ya que le permitirá a la entidad disponer de una reserva de capital a la que siempre podrá acudir en caso de necesitarla, ya sea para hacer frente a una crisis, o para afrontar un proceso de crecimiento.

 

Ratios de estructura financiera

Los ratios ayudan a profundizar en el análisis de las finanzas estructurales, permitiendo un estudio más detallado. Para ello, disponemos de dos tipos de ratio: el ratio deuda-recursos propios y los ratios de cobertura financiera.

1298-3 • Ratio deuda-recursos propios. Es la relación que existe entre la deuda de la entidad deportiva y los recursos propios de los que disponemos. Así podremos saber cómo de equilibrados están estos dos indicadores y si se adaptan a las necesidades de la empresa, atendiendo a su tamaño y su entorno. Añadir deuda a una empresa supone añadir riesgo a su actividad, lo que no es muy recomendable en determinadas situaciones donde el riesgo ya va de la mano de la propia actividad, ya sea por la competitividad u otras razones de peso. En todo caso, hay que saber determinar el riesgo empresarial que la entidad deportiva tiene por sí misma, y combinarlo con el riesgo que supone la financiación externa. Por ejemplo, un gimnasio ubicado en una localidad pequeña donde operan otros dos gimnasios de parecidas características, supone un gran riesgo por la competencia que supone para el negocio. Si a esto le añadimos el riesgo de un exceso de financiación, las posibilidades de fracasar se multiplican, por lo que es necesario establecer unos ratios sensatos a la hora de embarcarse en nuevos créditos. Por el contrario, una entidad deportiva que no corra excesivos riesgos en su actividad, puede permitirse el lujo de aventurarse a correr riesgos financieros acudiendo a una mayor financiación externa, ya que por otro lado están minimizados los peligros, al tener una actividad mucho más estable en cuanto a resultados.

• Ratio de cobertura de los intereses. Este indicador es la relación entre el BAIT (Beneficios antes de impuestos e intereses) y el coste anual de los intereses de la deuda, y es uno de los más utilizados para decidir la capacidad crediticia de una empresa. La utilidad de este ratio es saber cuántas veces se pueden afrontar el pago de los intereses de la deuda empresarial, con los beneficios antes de impuestos. Es interesante apuntar el hecho que, lo que se calcula en este ratio es simplemente la capacidad para devolver los intereses producidos por la deuda, por lo que se da por hecho que la entidad va a ser capaz de devolver el capital que ha financiado.

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• Ratio de cobertura de la carga financiera. Con este ratio se completa el dato que quedaba suelto con el anterior, ya que aquí el cálculo es cuántas veces puede devolver con los beneficios, antes de impuestos los intereses y el capital de la deuda. Aquí, el tratamiento que se otorga a la empresa es mucho más drástico que en el anterior, ya que al contemplar la devolución de la deuda más los intereses, se entiende que la empresa no va a poder pedir más crédito para pagar el que todavía tiene vigente, ya que el ratio que saldrá será menos permisivo. En las entidades deportivas de tamaño más pequeño, donde los créditos suelen ser vistos como una carga de la que es necesario librarse, la adopción del último ratio será la que acompañe a sus decisiones, mientras que en entidades de mayor envergadura, donde la financiación sea vista como una herramienta financiera más del día a día, el anterior ratio será el que se utilizará.

 

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