Las distintas formas de ejercer el liderazgo en el ámbito empresarial,convierten al líder en una figura con una importancia capital a la hora de dirigir el capital humano, desde un estilo concreto que determinará el devenir de la empresa.

Por eso, cuando los empleados demandan desafíos y sentirse involucrados con la actividad de la entidad mientras realizan sacrificios, el líder debe saber gestionar las emociones y los sentimientos para que el compromiso se mantenga.

 

Gestinar Emociones

Más allá de los números y de la matemática empresarial, la gestión de las emociones de los trabajadores desde un liderazgo que no subestime la importancia de estos sentimientos va a crear un valor añadido al rendimiento de los empleados.

La innovación y el cambio llevan implícitas emociones como por ejemplo el miedo, la incertidumbre o la ilusión, y es precisamente con estas emociones de sus trabajadores con las que debe manejarse el líder.

No olvidemos que la construcción de la filosofía empresarial, o de la cultura corporativa de la entidad deportiva, se da a partir de las actitudes y comportamientos de sus trabajadores, por lo que si somos capaces de gestionar satisfactoriamente las emociones de los empleados, el éxito será más fácil de alcanzar.

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Crear Miedo

Este es uno de los puntos más complejos de la gestión de las emociones, ya que la creación de miedo y “dolor”, incluso desde su propia definición, puede resultar muy poco estimulante para los directivos.

Sin embargo, el líder debe ser capaz de gestionar la insatisfacción con la situación actual para involucrar a los trabajadores en el cambio que les lleve al éxito. O a la inversa, ya que el temor al cambio puede ser el incentivo necesario para implicarse más en la situación actual, y mantener el status quo vigente.

Por ejemplo, en situaciones donde el cambio sea tan radical y genere tantas dudas y miedos, los trabajadores se involucrarán más en los objetivos de la empresa, en la construcción de la identidad empresarial que vaya con el líder, antes que dejarse engullir por el miedo y el “dolor” que puede causar lo desconocido.


Crear Ilusión

Los compromisos en la entidad deportiva por parte de los trabajadores con la empresa se construyen a partir de la ilusión, de las ganas de involucrarse en la cultura empresarial y de la motivación que el líder sea capaz de transmitirles.

Por eso la construcción de sueños, de un futuro, y la capacidad de involucrar a sus colaboradores va a ser uno de los objetivos del líder en cuanto a gestionar las emociones, ya que transmitir esa ilusión y saber canalizar la de los trabajadores se traducirá en resultados positivos de mejora para la entidad deportiva en el futuro.

Por ejemplo, si en una entidad deportiva se inaugura un nuevo servicio que hará mejorar el flujo de clientes, pero hasta que el nuevo servicio sea rentable por sí mismo requiere un esfuerzo por parte de los trabajadores realizando más horas, si su ilusión de mejorar les motiva a realizar ese esfuerzo, los resultados serán mejores para la empresa.

 

Crear Certidumbre

A pesar de que las ilusiones y los sueños suponen uno de los grandes medios para lograr mejoras en la entidad deportiva, el presente hay que construirlo sobre certezas. Por eso el líder debe ser capaz de transmitir la seguridad y la certidumbre necesaria para que el futuro sea lo suficientemente alentador,pero al mismo tiempo el presente se viva con los pies en el suelo y, al mismo tiempo, llenos de motivación.

Por ejemplo, el líder debe tener la capacidad para demostrar que los cambios propuestos son ilusionantes, que los proyectos de futuro son realizables en base a las mejoras que se obtendrán, pero al mismo tiempo salvar la resistencia al cambio mientras se muestra el presente tal y como es en realidad, sin maquillaje de por medio.

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Crear Reconocimiento

Cuando hablamos de motivación, el reconocimiento del trabajo bien hecho es una de las mayores recompensas que un empleado puede recibir de su líder, y el principal elemento incentivador por parte del líder de cara a obtener el mejor rendimiento de sus trabajadores.

Los cambios y las mejoras necesitan un gran esfuerzo y energía por parte de todos los miembros de la entidad deportiva, por lo que debe ser el líder el encargado de motivar a todos los trabajadores a través del reconocimiento del desempeño de su labor.

Y es que los sacrificios personales que deben realizar, en muchos ocasiones, los miembros de una empresa para obtener una mejora de resultados, han de venir acompañados de recompensas motivadoras para que no supongan una pesada carga. Y el reconocimiento es una gran recompensa y una motivación al mismo tiempo.

 

Crear Ideología

Para cambiar los valores sobre los que se sustenta la filosofía empresarial hay que entender las reglas y las motivaciones que mueven a la entidad deportiva a actuar como actúa. Y eso se consigue a través de la acción del líder, que establece unas pautas de actuación, ejemplifica y muestra el camino unitario por el que los miembros de la organización deberán realizar su trabajo.

El líder debe redefinir conceptos como por ejemplo la culpa organizativa, la envidia laboral o el orgullo en el trabajo, para que estas emociones formen en su conjunto el decálogo de valores de la entidad.

No obstante, saber gestionar las distintas emociones va a traducirse en la capacidad para generar una ideología identitaria de la empresa, con la que los trabajadores podrán identificarse.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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