Los beneficios de la psicología aplicada al deporte

 

El desarrollo de las capacidades físicas es el gran objetivo de la formación del deportista profesional. Parece evidente que el deporte es, ante todo, una actividad física, un juego en el que ganan quienes mejor saben manejar su cuerpo ante retos diferentes y cambiantes. Sin embargo, desde las últimas décadas del siglo XX, deportistas individuales y organizaciones deportivas se han dado cuenta de que la fuerza, el talento o el trabajo duro no siempre son suficientes para triunfar. Ante esta situación, se ha hecho necesario atender a otros aspectos de la formación del deportista que, por secundarios, no se habían potenciado.

El desarrollo interior y la estabilidad mental son dos objetivos claros de quienes aspiran al éxito en sus disciplinas. Muchos de los grandes triunfos internacionales de los últimos años sólo se explican si se tienen en cuenta factores psicológicos que potencian las virtudes físicas. Las victorias del Barcelona de Pep Guardiola, la Selección Española de Baloncesto de Pepu Hernández, el Tour de Carlos Sastre o la ascensión al número uno de Rafa Nadal en el tenis podrían analizarse profundamente en relación con factores mentales que se unen a una condición física privilegiada. Si se elige el ejemplo mencionado del Barcelona de Guardiola, se pueden sacar muchas conclusiones. Guardiola tiene un equipo que siempre mantiene la misma filosofía. En la plantilla existe un equilibrio interno que hace funcionar bien al equipo y que es más importante que las virtudes individuales de los jugadores. Por eso, el club prefiere prescindir de futbolistas importantes (Ronaldinho, Eto´o, Ibrahimovic, Bojan…) antes de que la proyección de sus egos afecte negativamente al rendimiento global.

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Hay entrenadores o directores deportivos que, gracias a su mesura y sentido común, saben gestionar de forma autónoma los aspectos mentales de los deportistas y su equipo de trabajo. Sin embargo, esta situación no es la más frecuente. Por ello, siempre que el presupuesto lo permita, merece la pena invertir en la figura del psicólogo deportivo profesional. Las numerosas experiencias recientes de integración de un psicólogo en el organigrama de un club o en el equipo técnico de un deportista han tenido resultados muy positivos.

 

Análisis de un caso real: Patricia Ramírez Loeffler

Para entender mejor los beneficios de la psicología deportiva, su incidencia se analiza en este documento a partir de varios ejemplos reales y centrados en la figura de una de las profesionales de este sector más conocidas en España, Patricia Ramírez Loeffler. Su carrera como psicóloga deportiva de alto rendimiento empezó en 1995. Desde entonces, ha trabajado con equipos de primer nivel del balonmano,tenis de mesa, baloncesto y fútbol nacional, además de deportistas individuales como el marchador Paquillo Fernández o el piloto de motos Álvaro Molina. Desde 2010 trabaja junto con su gabinete para el Real Betis. Quienes han sido asesorados por ella afirman que a buen seguro ha sido pieza clave en el reciente ascenso de este equipo sevillano a la máxima categoría del fútbol español.

Para entender mejor el sentido de la labor de un psicólogo deportivo, se puede presentar la situación que atravesaba el Real Betis cuando Patricia Ramírez se integró en su disciplina. La entidad atravesaba una grave crisis institucional debida a la gestión del anterior presidente y máximo accionista, Manuel Ruiz de Lopera. El club afrontaba su segunda temporada en Segunda División, por lo que la crisis deportiva también empezaba a agravarse y amenazaba la viabilidad económica del club. Para evitar males mayores, el Betis tuvo que acogerse a la Ley Concursal con el fin de hacer frente a sus acreedores.

El contexto de la entidad afectaba negativamente a la plantilla y al cuerpo técnico. La incertidumbre era el principal motivo de preocupación de los deportistas. Es muy difícil centrarse en la competición profesional cuando no se tiene garantizado el cobro de la nómina. La presión de los aficionados y los dimes y diretes mediáticos alimentaban las dudas, con lo que era difícil encontrar la estabilidad mínima para trabajar con normalidad. En los entrenamientos se hablaba más de las novedades institucionales del club que de la táctica a seguir en el próximo partido. Los jugadores repetían en sus declaraciones públicas que querían confiar en que no había motivos para preocuparse, pero en la práctica les costaba conseguirlo.

Puede parecer arriesgado que una entidad que atraviesa una grave crisis recurra a la contratación de un psicólogo. No parece una prioridad, porque en situaciones de este tipo siempre se piensa en contratar a deportistas que mejoren los resultados y hagan remontar las cuentas.Sin embargo, invertir en psicología deportiva es un acierto. En primer lugar, porque el coste no es tan elevado como el fichaje de un nuevo jugador. En segundo lugar, resulta muy positivo porque suele mejorar el rendimiento de todos los miembros de una plantilla. Además, sirve para reforzar la unión del grupo y la adhesión a un proyecto común. La asistencia psicológica facilita la retroalimentación, el enlace personal y constante entre los objetivos de la entidad, los del cuerpo técnico y la actitud de los jugadores.

 

¿Cómo se aplica la psicología al deporte? Ejemplos reales

Es probable que a muchos gestores les cueste integrar la figura de un psicólogo en una organización deportiva. Piensan, erróneamente, que la labor de estos profesionales consiste en citar a los deportistas en su consulta y tenderlos en el diván para que se desahoguen, por lo que pueden concluir que no es necesario tenerlos en plantilla. La verdadera labor del psicólogo deportivo va mucho más allá. Su trabajo es de campo, nunca mejor dicho si se asocia a la terminología deportiva: el especialista acompaña a los deportistas como si fuese un entrenador. Está con ellos en entrenamientos, concentraciones, actos públicos, competiciones… No puede entenderse como un personal secundario del staff técnico, que trabaja desde una oficina, sino que su presencia es habitual sobre el terreno de juego.

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En las siguientes líneas se resumen algunos ejemplos interesantes de las intervenciones de la psicología en deportistas y equipos de primer nivel,manteniendo el protagonismo especial de Patricia Ramírez.

a) Motivación del deportista:

Es la labor más fácil de comprender.Los deportistas profesionales están sometidos a un nivel de exigencia muy alto, pero es imposible evitar altibajos en el rendimiento. La actuación del psicólogo ante este problema busca minimizar la duración de las malas rachas y ayudar al sujeto afectado a derribar obstáculos mentales que puedan afectarle. Quienes trabajan en las parcelas físicas y técnicas con el deportista siempre le piden mejores resultados. Ese es su objetivo. Sin embargo, el sujeto debe conocer sus propias limitaciones para superarlas o, si no es posible, aprender a convivir con ellas y buscar el progreso en otras cualidades que aún no se han potenciado. La tarea psicológica debe evitar la frustración del goleador que atraviesa una mala racha, del tenista que ha caído muchos puestos en el ranking o del atleta que se ha quedado sin clasificación para los Juegos Olímpicos por >una décima de segundo. Por ejemplo, Patricia Ramírez ayudó a Paquillo Fernández a plasmar su superioridad física en buenos resultados, algo difícil de conseguir en una disciplina tan mental como el atletismo de fondo.

El trabajo con quienes han sufrido lesiones graves también es muy importante. Es frecuente que los recuperadores (fisioterapeuta, médico,preparador físico…) asuman las labores del psicólogo, pero lo ideal es que sea un profesional especializado quien acompañe a los deportistas, sobre todo en los primeros momentos de la lesión, cuando no se ve la luz al final del túnel.

b) Gestión de las crisis:

La situación económica lleva a muchos equipos a un descalabro institucional que repercute muy negativamente en el equipo. El psicólogo debe transmitir a los miembros de la plantilla y al cuerpo técnico la importancia de abstraerse de los problemas extradeportivos. La actitud constructiva es fundamental para el futuro profesional de los afectados. Sus buenos resultados pueden favorecer la recuperación de la entidad o asegurarles un buen destino en el caso de que la situación no mejore. Si hay problemas con los salarios y por motivos contractuales no se puede abandonar el club, no sirve de nada la rebelión interna. Es preferible siempre la estabilidad emocional, tanto en el deporte como en la vida.

c) Preparación de partidos y competiciones:

Como ha comentado en alguna ocasión la propia Patricia Ramírez, puede que los pensamientos positivos no ganen los partidos por sí solos, pero los negativos sí pueden perderlos. La psicología deportiva defiende la tesis de que es posible afrontar una gran cita sin nervios, estar en un estadio lleno con miles de espectadores y sentir un silencio interior que facilite la toma de decisiones. Todo ello se consigue mediante técnicas de relajación, pensamientos positivos y muchas dosis de razón. Se parte de que la derrota no es una tragedia. La victoria es un reto alcanzable y deseado,pero no es la única opción. El miedo al error, a fallar una canasta fácil o un gol cantado, es un lastre para el deportista porque le impide hacer aquello para lo que entrena. También es función del psicólogo asesorar al profesional para hacerle entender que la noche anterior a un gran evento no hay motivos para el insomnio. El humor sirve para quitar hierro e importancia a los retos deportivos, por lo que puede resultar fundamental en estos casos.

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d) Conexión con los aficionados:

Todo equipo deportivo profesional tiene dos activos fundamentales, los jugadores y la masa social que les alienta. Lo mismo sucede con el deportista individual, que siempre tiene detrás muchos fans que acuden a sus competiciones para apoyarle y compran los productos que patrocina. ¿Por qué no canalizar un contacto entre estos dos grupos desde la psicología? En el Real Betis, Patricia Ramírez se ha encargado de hacer llegar a los jugadores mensajes de apoyo de aficionados particulares. Paralelamente, ha transmitido a la afición el ambiente del vestuario y el agradecimiento de los jugadores por el apoyo recibido. Esta retroalimentación cohesiona la vinculación entre estos dos grupos tan importantes, algo que suele dar lugar a resultados inmejorables

e) Psicología aplicada al deporte no profesional:

Hasta ahora sólo se ha hecho referencia al deporte profesional, pero la labor del psicólogo deportivo puede aplicarse perfectamente a quienes practican deporte como forma de ocio o autorrealización personal. Los gimnasios y complejos deportivos modernos se están convirtiendo en verdaderos centros de desarrollo humano en los que la figura del psicólogo encaja perfectamente. Quienes realizan actividades físicas por placer de ningún modo pueden sufrir frustraciones. La psicología debe ayudar a estas personas a superarse y obtener de la práctica deportiva sensaciones que repercutan positivamente en sus vidas.

 

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