La especialización es un fenómeno empresarial que se puede aplicar a las entidades deportivas, ya que los nexos comunes que muchos deportes presentan suponen la posibilidad de que un aficionado pueda cambiar de disciplina sin necesidad de tener que iniciar el aprendizaje desde cero, con lo que se establecen unas sinergias aprovechables.

Estas sinergias entre diferentes actividades deportivas facilitan que una entidad o club apueste por un ámbito deportivo concreto, con lo que su especialización supondrá un valor añadido tanto para la propia entidad, que gestionará su conocimiento específico para mejorar su servicio, como para el consumidor, que verá colmadas sus expectativas sabiendo dónde y cómo encontrará lo que estaba buscando.

En este artículo vamos a estudiar el caso de la raqueta, paradigma perfecto de cómo las semblanzas entre modalidades deportivas pueden desembocar en una casi obligada especialización, no sólo en un deporte, sino en todo un sector.

No obstante, antes veremos las claves de la especialización empresarial y cómo su aparición como teoría macroeconómica en el siglo XIX ha derivado hasta su aplicación en la empresa. Acabaremos viendo las claves de lo que supone la especialización empresarial aplicada a la entidad deportiva, y cómo en lugar de ser una reducción de servicios es un aumento de la efectividad y un valor añadido para la empresa.

 

La especialización empresarial

El economista inglés David Ricardo expuso en el siglo XIX una de las teorías económicas con más vigencia en la sociedad actual: la Teoría de las Ventajas Comparativas. Según este principio, un país obtendría mayores beneficios de su producción si se especializa en aquel sector donde su rendimiento sea más notable respecto el resto de países competidores.

Esta teoría, que supuso una verdadera revolución para la organización económica y productiva de la mayoría de países y que actualmente todavía rige los destinos económicos de algunas naciones, también es aplicable al ámbito empresarial.

Las empresas que se centran en potenciar sus puntos fuertes y enfocan su producción hacia un ámbito muy determinado en el que se rebelan grandes competidores dentro de un mercado global como el actual, obtienen mejores resultados a partir de esta especialización.

No obstante, en un escenario económico globalizado y tan competitivo como el actual, el principio de la especialización empresarial permite delimitar con mayor exactitud el target del cliente al que dirige sus esfuerzos la empresa, aumentando la satisfacción de este cliente gracias a una eficacia empresarial que viene dada por la potenciación de los puntos fuertes de su oferta.Para alcanzar el objetivo de llegar al consumidor, la especialización empresarial se convierte en algo así como una necesidad, ya que esta distinción será la que aporte un valor añadido al producto y llame la atención del cliente a la hora de decidir quedarse con el producto ofrecido.Y es que la especialización define con exactitud el perfil del cliente, y pese a que pudiera parecer una limitación al mercado potencial de consumidores, realmente supone un impulso tanto en lo que se refiere a atractivo sobre este grupo más delimitado de clientes, como a la calidad y continuidad del consumo que se pueda llevar a cabo de la producción de la empresa.

 

Sinergias entre diferentes disciplinas deportivas

Que todas las actividades deportivas son acciones físicas que se basan en el movimiento del cuerpo humano y en su destreza es algo obvio. Sin embargo, cada deporte viene definido por unas características propias que lo convierten en una disciplina única, diferenciándola del resto de actividades.

Queda claro que cada modalidad deportiva cuenta con un reglamento distinto y diferenciado del de cualquier otro deporte, pero es evidente que hay muchas disciplinas deportivas que tienen raíces comunes, ya que derivan de una misma concepción inicial pese a que posteriormente se hayan diferenciado entre sí, reafirmándose como dos especialidades distintas.

Este nexo común supone que muchos deportes tienen más puntos de unión que diferencias, ya sea por las reglas del tipo de juego en sí, por el lugar en el que se desarrolla o por los elementos con los que se lleva a cabo la acción. Por eso, sucede en multitud de disciplinas deportivas que a partir de la práctica de una de ellas un aficionado puede acabar realizando otras modalidades que guarden paralelismos con el deporte que originariamente practicaba.

Cuando para poder practicar un nuevo deporte el punto inicial del que se parte no es cero, la adaptación es mucho más rápida y las posibilidades de encontrar satisfactoria esta nueva actividad aumentan. No obstante, los paralelismos entre diferentes modalidades facilitan la adaptación y contribuyen a que el deportista se identifique con el deporte que practica en un periodo mucho más breve.

Con esto pretendemos señalar que el aficionado al deporte, como individuo activo y personalidad dinámica, tiende a encontrar curiosidad y atractivo en aquellas actividades físicas en las que puede sentirse cómodo tras un breve periodo de adaptación sin necesidad de iniciar de nuevo el aprendizaje.

Los nexos de conexión y lo que tienen en común algunos deportes unen más de lo que separan las diferencias, por lo que generalmente el aficionado al deporte acaba siendo multidisciplinar, aunque normalmente dentro de un ámbito concreto del deporte.

 

El caso de la raqueta

Para estudiar la manera de aplicar la especialización empresarial en el ámbito de la entidad deportiva a partir de las sinergias entre distintas modalidades deportivas, y cómo puede ésta incidir en una mejora de la productividad y en un aumento de clientes, expondremos el caso concreto de la especialización en los deportes de raqueta.

Y es que las sinergias entre distintas especialidades deportivas que disfrutan de un nexo común se hacen más relevantes que nunca en el caso de los deportes de raqueta: pádel, squash, tenis…

Actualmente son muchos los clubes que, partiendo de la base de uno de estos deportes, han ido ampliando poco a poco su oferta, acondicionando sus instalaciones a las diferentes actividades de raqueta. Así, los abonados a estos clubes pueden disfrutar de un abanico mayor de posibilidades, diversificando sus opciones, pero sin tener que plantearse empezar de cero en un nuevo deporte, ya que todas estas disciplinas guardan elementos en común: red, raqueta, ejecución de la acción...

Esta apuesta por la especialización en los deportes de raqueta hay que buscarla, sobre todo, en los clásicos clubes de tenis que ante la pujanza de una nueva modalidad como el pádel, decidieron muchos de ellos dedicar un espacio en sus instalaciones para satisfacer la incipiente demanda de pistas de pádel que realizaban sus propios abonados.

Sin embargo, no es éste el único caso que encontramos, ya que es muy habitual que los clubes de squash, deporte que sin llegar a ser mayoritario sí que cuenta con un número fiel de practicantes, se han ido adaptando progresivamente a otras modalidades de raqueta no tan exigentes como el propio squash.

Así, encontramos también muchos clubes de squash que han apostado igualmente por el pádel, aumentando su oferta para los aficionados a la raqueta, aunque también se ha empezado a potenciar el raquetball, una derivación del squash mucho menos explosiva y una actividad menos dura físicamente que el squash.

En definitiva, la especialización de una entidad deportiva dedicada a los deportes de raqueta significa un aumento de las opciones de fidelización del abonado para el club, ya que el target al que se dirige es un perfil muy concreto que coincide con el de sus clientes.

 

La especialización en la entidad deportiva

Como hemos visto con el caso de la raqueta, la especialización en la entidad deportiva no supone una merma de servicios ni una reducción de las posibilidades para los abonados. Todo lo contrario, ya que fruto de esta especialización se produce un efecto dinamizador de los servicios que prestará la entidad, acompañándolos de una mayor calidad y compromiso con las actividades en las que se encuentren implicados.

Y es que cuando hablamos de especialización, o apuesta por un sector concreto en el ámbito de los deportes, lo que hace la entidad deportiva es gestionar su experiencia en un determinado sector y potenciar este conocimiento para explotar con un mayor acierto los servicios que ofrece a sus abonados.

De esta forma, las necesidades del cliente quedarán totalmente satisfechas, ya que si ya se ajustaba al perfil del cliente tipo antes de la especialización, a medida que el club o entidad deportiva afine su campo de actuación y se especialice en unas disciplinas concretas, el grado de complacencia deberá ir en aumento.

La tendencia a la especialización en las entidades deportivas obedece a una visión más segmentada de un campo tan amplio como el de las actividades deportivas. Si un cliente recibe un servicio especializado, con el valor añadido que supone el conocimiento de un campo concreto, sus expectativas se verán colmadas más que si debiera preocuparse por encontrar los servicios que se ajustan a sus necesidades en una entidad más generalista.

Al fin y al cabo, la especialización en la entidad deportiva obedece al proceso cualitativo que persigue ofrecer el servicio que mejor se ajuste a lo que busca el consumidor.

La especialización es una opción de la que se benefician, tanto la entidad deportiva, que opta por acotar su ámbito de actuación mientras define con exactitud su clientela potencial ofreciendo un valor añadido, como el consumidor, que encuentra un servicio de mejor calidad que satisface con más precisión sus necesidades.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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