En la actualidad, las instalaciones deportivas existentes en un municipio son, en muchos casos, la herencia de distintas políticas aplicadas en el transcurso de los años por distintos gobiernos municipales para atender las necesidades de la población en sus respectivas etapas. Sin embargo, ni siempre estas distintas etapas se han sucedido de manera coordinada (muchas veces por causas políticas, y otras por motivos técnicos), ni las políticas de instalaciones deportivas aplicadas se han basado en las necesidades reales de la población, bajo criterios estrictamente técnicos. En muchos de estos casos, la falta de herramientas para la toma de decisiones ha llevado a la planificación errónea a largo plazo o, peor aún, a la inexistencia de un plan estratégico de instalaciones.

El crecimiento de la población, la cantidad y estado de las instalaciones existentes, la demografía de la zona, las áreas de influencia, la situación socio-económica… son variables objetivas y dinámicas que condicionan las futuras inversiones en instalaciones deportivas. Por tanto, debe existir una herramienta que englobe todas estas variables y sea de utilidad para la toma de decisiones. En este documento vamos a conocer una herramienta estratégica básica en la Administración Pública, diseñada para determinar las necesidades principales y complementarias de un municipio en materia de equipamientos deportivos: El Mapa de Instalaciones Deportivas del Municipio.

 

Puntos clave de desarrollo

El mapa de instalaciones deportivas es un documento sintético de planificación municipal, principalmente gráfico, que permite a los diferentes municipios determinar las necesidades principales y complementarias del mismo, en materia de equipamientos deportivos.

La responsabilidad de ejecución de estos documentos recae en el propio municipio, siendo el regidor de deportes la figura principal en su elaboración. Los mapas pueden ser realizados por los propios técnicos del consistorio (deportes y cultura, urbanismo, etc.) o pueden ser subcontratados a una empresa especializada para que lo realice. En este caso, el regidor de deportes pasa a dirigir y supervisar el proyecto.

En la redacción de estos mapas se producen tres fases claras de trabajo: análisis y diagnosis, proyección poblacional y deportiva de futuro, y propuestas de nuevos equipamientos y/o remodelaciones de los existentes.

De esta manera, en estos mapas de instalaciones deportivas se analizan aspectos básicos, como la ordenación del territorio; aspectos demográficos, relacionados con la estructura de edades y sexo (entre otros datos que se desarrollan en el siguiente apartado); aspectos relacionados con la práctica físico deportiva; y, finalmente, se estudian los equipamientos deportivos existentes y su estado actual. El mapa surgido de este proceso debe contrastarse con los respectivos Planes Directores de Equipamientos supramunicipales, que normalmente se desarrollan con carácter quinquenal.

A partir de este análisis, definido como estudios de base, se realiza un diagnóstico de cada aspecto analizado y estudiado en la anterior fase, definiendo todos los parámetros de estado de cada uno. En función del análisis y del diagnóstico de estos ítems en los mapas de instalaciones deportivas de los municipios, se realizan y plantean unas necesidades en equipamientos deportivos.

Estos modelos de organización no centran su objetivo únicamente en definir el número de equipamientos deportivos necesarios en el horizonte fijado en el Plan supramunicipal de referencia, sino que también proponen modificaciones y mejoras de las instalaciones deportivas que existen en la actualidad para dar respuesta a las necesidades de la población actual y futura.

 

Elementos de análisis en la realización de un mapa

Para poder desarrollar un mapa de instalaciones válido hay que estudiar y analizar elementos claves en la configuración deportiva del municipio dentro de su sistema deportivo municipal.

El territorio es un factor determinante a la hora de poder planificar y decidir la mejor ubicación de una instalación deportiva. El documento que define y enmarca esta ubicación queda descrito en el Plan de Ordenación Urbanística Municipal vigente, donde también se definen los diferentes servicios e infraestructuras asociadas a la nueva ubicación y al nuevo equipamiento.

El Plan de Ordenación cuantifica y da información sobre las reservas de suelo destinadas a equipamientos deportivos y educativos, ya que las escuelas también disponen de instalaciones deportivas, normalmente pistas y salas polideportivas, y se han de tener en cuenta en la redacción de los mapas de los municipios. Otra información importante que facilita el Plan de Ordenación a la hora de redactar el Mapa de Instalaciones Deportivas del municipio es la configuración del sistema urbanístico de comunicaciones, vías principales, aparcamientos, espacios libres, ya sean parques o espacios potencialmente destinados a la práctica deportiva. El Plan de Ordenación nos proporciona, también, información sobre los diferentes núcleos urbanos del municipio y la distribución de la población de los mismos.

Referente a la demografía, es necesario estudiar y conocer el número de habitantes y su estructura en el horizonte anual fijado para la ejecución del mapa. Otros factores que pueden condicionar el sistema deportivo de un municipio y que han de ser tenidos en cuenta en la elaboración del mapa de instalaciones deportivas del municipio son la estructura de edades y sexo de la población actual y prevista, la población flotante ocasionada por la movilidad producida entre los municipios vecinos, la incidencia de nuevos colectivos de inmigrantes en el municipio y, para finalizar, cabe analizar la morfología del municipio en cuanto a su estructura interna, ya sea por ejemplo, por la existencia de segundas residencias, zonas industriales o zonas conflictivas socialmente.

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Los aspectos que hacen referencia al análisis y evaluación de la práctica físico deportiva son básicos para determinar el enfoque de necesidades del mapa, en cuanto a las instalaciones deportivas que se han de proponer para el municipio en el horizonte planteado por el MIEM. Éstas han de estar de acuerdo con los objetivos fijados por la política municipal a medio y largo plazo. El análisis varía en función del tamaño del municipio a estudiar, ya que en municipios con menos habitantes es posible conocer directamente las demandas de la población en equipamientos deportivos, a partir de lo que llamamos demanda expresada por los ciudadanos del territorio. Otra herramienta importante para conocer la demanda de los ciudadanos es la encuesta de hábitos físico deportivos del municipio estudiado. Otros aspectos a estudiar en este apartado son el asociacionismo deportivo, el deporte federado y el mercado que gestiona el sector privado del municipio.

 

Equipamientos deportivos (censo, gestión y clasificación)

A partir de estos aspectos generales a estudiar y analizar en la elaboración de un mapa, llegamos al análisis de los equipamientos deportivos del municipio y de su gestión. Para poder realizar un mapa es necesario disponer de una detallada diagnosis de los equipamientos deportivos; es decir, es conveniente llevar a término un censo actualizado de los mismos, competencia legislativa que habitualmente corresponde y ejercen los gobiernos autonómicos. En la elaboración de los mapas de los municipios es importante recoger los datos básicos de las instalaciones deportivas fijadas por el Plan Director de referencia definido por la organización supramunicipal correspondiente para poder, así, actualizar convenientemente estos censos periódicamente.

También es importante conocer los datos de gestión y los parámetros de utilización actuales de los equipamientos deportivos del municipio. Normalmente, un Plan Director de Equipamientos Deportivos supramunicipal realiza una clasificación de instalaciones deportivas de red básica y otros de red complementaria, por lo que es aconsejable seguir esta misma clasificación. De esta manera, se enumeran como instalaciones de red básica los pabellones polideportivos, los campos de fútbol, las pistas polideportivas, las salas deportivas, las pistas de atletismo y las piscinas cubiertas, con tres tipologías básicas para cada equipamiento en función de su tamaño y dimensiones.

Estos espacios deportivos son estudiados, agrupados y cuantificados por el Plan Director como uno para cada municipio o áreas básicas territoriales en el caso de los pabellones, salas deportivas, pistas polideportivas y campos de fútbol. Los espacios deportivos referidos a las piscinas cubiertas y pistas de atletismo también se recogen en el Plan Director supramunicipal, agrupando varios municipios según su tamaño por instalación, ya que no se considera imprescindible que todos los municipios dispongan de uno de estos espacios.

La red complementaria hace referencia a todos los espacios donde se puede desarrollar práctica físico deportiva que no requieren de instalaciones convencionales, como playas y parques, entre otros.

 

¿Para qué sirven?

Analizados los resultados de este proceso y sus diferentes variables, el mapa servirá para definir las necesidades en equipamientos deportivos según el horizonte fijado por el Plan Director de Equipamientos supramunicipal de referencia, así como las diferentes redes consideradas en los estudios de base. De este modo, el análisis de la demanda estará determinado por las actividades físico deportivas que se prevé que se practiquen, y lo que las políticas deportivas municipales quieran potenciar. También influirán en esta redacción el número y características de los usuarios, y la intensidad de la práctica, siempre teniendo en cuenta su cuantificación y la posible corrección de prácticas inadecuadas para, de esta manera, fomentar aquellas que se quieran potenciar.

El mapa de instalaciones deportivas también servirá para analizar la situación actual y la utilización de los equipamientos deportivos del municipio. En este caso, quedarán determinadas en la redacción la situación de todas las instalaciones de red básica, diferenciando sus espacios por tipología, la situación de todas las escuelas y sus espacios deportivos asociados, sean propios o no, y la situación de otras instalaciones de la red complementaria con espacios convencionales, por ejemplo pistas de tenis, frontones, piscinas al aire libre, pistas de petanca, etc.; espacios singulares, como campos de golf, zonas de escalada, pistas de patinaje en línea, etc.; y áreas de actividad, como carriles de bicicleta, senderos, zonas de actividad deportiva en playas, etc.

Otra utilidad de la redacción del mapa será la concreción del déficit de cada uno de los tipos de equipamientos deportivos y su ubicación dentro del municipio, teniendo en cuenta su distribución equilibrada según las necesidades de los diferentes distritos, barrios o núcleos principales del mismo, definiendo las áreas de influencia de cada uno.

Así pues, el MIEM ha de llegar a definir una propuesta concreta de evaluación, programada en una o diversas fases en función de los horizontes establecidos previamente y la disponibilidad real de espacios. También tendrá que definir los criterios de prioridad de las diferentes actuaciones, estableciendo en su desarrollo las etapas, el control y la evaluación de los programas y la revisión del plan. Este último paso ha de permitir la evaluación de las inversiones necesarias para la construcción de las instalaciones deficitarias definidas en el MIEM.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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