Cuando, como entrenadores deportivos infantiles, asumimos el reto de guiar a un grupo de niños y niñas en sus primeras etapas de acercamiento al deporte, debemos afrontar dicha tarea con una enorme responsabilidad educativa.

Cualquier gesto, expresión, consejo u opinión que lancemos a nuestro pequeño y curioso público, será absorbido de inmediato por sus mentes inquietas. Unas mentes en pleno desarrollo, cuya personalidad y características definitivas estarán tomando forma justo en el período en el que vamos a interactuar con ellos.

Por tanto, más que en ningún otro momento de nuestra carrera profesional, deberemos ser capaces de planificar hasta el más mínimo detalle de los entrenamientos, charlas, partidos y actividades sociales que vayamos a desarrollar en su compañía.

El entrenamiento psicológico, un complemento esencial

Las valiosísimas aportaciones que la comunidad científica ha realizado en el campo de la preparación deportiva, han transformado por completo, en los últimos veinte años, tanto la metodología de trabajo, como las variables que se tienen en cuenta, a la hora de encarar la puesta a punto de un deportista. Especialmente si se trata de aquellos que se acercan por primera vez a la realización de ejercicios físicos programados y vinculados a la competición.

En la actualidad, al cuidado del talento y la mejora de las habilidades técnicas, tácticas y físicas de los más pequeños, se ha añadido un compañero de viaje al cual se le otorga un valor primordial en lo referente a su capacitación personal: la adquisición de aptitudes y destrezas psicológicas que les ayuden a ser personas y deportistas más inteligentes, autosuficientes y capaces de valorar su desempeño, y las situaciones que les rodean con objetividad y realismo.

Precisamente, nuestra primera misión en el puesto de entrenador, debería centrarse en la adquisición de los conocimientos psicológicos necesarios para poder conducir acertadamente el aprendizaje de los niños y niñas que se encuentran bajo nuestra tutela.

No se trata de que estudiemos la carrera de psicología, pero sí que tendríamos que esforzarnos en formarnos adecuadamente o, al menos, de incorporar a nuestro equipo de trabajo, alguien versado en conocimientos de psicología deportiva y, a poder ser, con dotes para la docencia infantil.

¿Por qué resulta tan importante el entrenamiento psicológico de los más pequeños? Las respuestas a este interrogante son prácticamente infinitas, pero hay dos conceptos que sobresalen de modo razonable en el conjunto de variables a considerar:

● La Autoestima

Cuando entrenamos a niños y niñas, pasamos a convertirnos en una de las figuras más importantes en la consolidación de su identidad personal. Aunque, a medida que vayan creciendo y se vayan relacionando en los diferentes sistemas y contextos sociales que le afecten (familia, escuela, amigos…), van a ir adoptando roles y comportamientos diferentes, adaptados a cada caso particular, siempre habrá en ellos un núcleo estable de valores, creencias e ideas matrices que les conducirán a lo largo de la vida.

Son esos pilares de la personalidad los que se van a ir moldeando, en parte, por la interacción que van a experimentar con nosotros, la figura de su entrenador. Y en esta tarea, juega un papel muy importante la capacidad que tengamos para ayudarles a desarrollar unos niveles altos, realistas y objetivos, de autoestima. Un futuro adulto, mental y deportivamente sano, depende en gran medida del acierto en esta materia concreta de la enseñanza.

La autoestima está compuesta por dos contingencias complementarias. La primera de ellas es la confianza que los niños tienen en sus propias capacidades deportivas. La segunda, de una relevancia crucial en el comportamiento de cualquier ser humano, es la valía personal o, lo que es lo mismo, el grado de respeto que los niños tienen por su propia persona.

Si leemos con atención el párrafo anterior, no nos será difícil detectar, una vez más, la enorme responsabilidad que hemos asumido al aceptar una parte destacada de la preparación de nuestro equipo deportivo infantil.

Y lo que es más trascendental: si comprendemos que el objetivo principal de nuestro trabajo es aportar nuestro granito de arena en la construcción de personas que crean en sí mismas, y se acepten y respeten tal y como son, será mucho más fácil que nuestra planificación de trabajo anual incorpore matices y variables que trasciendan sin reparos los tan habituales y extendidos enfoques de entrenamiento basados, desgraciadamente, en la obtención de títulos y victorias por parte del equipo.

● La Motivación.

Si los motivos son aquello que tiene capacidad para hacer que nos movamos en una dirección, la motivación es, simultáneamente, el proceso completo en el que desarrollamos ese movimiento y la propia acción de avanzar y actuar con una finalidad.

Nuestros pequeños pueden confiar en sus posibilidades y respetarse adecuadamente, pero también necesitan unas metas estimulantes que les hagan creer en el valor de la actividad deportiva que desarrollan, así como unas técnicas psicológicas adecuadas que les ayuden a gestionar, de modo óptimo, los altibajos que se experimentan en el camino hacia los objetivos fijados.

En este punto de nuestro análisis sobre los aspectos claves que debemos atender como entrenadores de un conjunto deportivo infantil, tenemos que interiorizar profundamente esta piedra angular, sobre la que deberán girar todas nuestras actuaciones futuras.

Es el momento de decidir cuáles van a ser esas metas que trataremos de plasmar en el escenario de aprendizaje y vida de nuestros jóvenes pupilos. No van a ser una o dos finalidades específicas, sino todo un conjunto de propósitos de vida que irán conformando una parte muy importante de la razón de ser de las futuras generaciones.

A tenor de los estudios realizados por los expertos en psicología deportiva, es nuestra obligación trasladar desde estas líneas la enorme significación que, para el desarrollo adecuado de los pequeños deportistas, tendrá el hecho de que tanto el disfrute en la práctica deportiva, como la calificación de la mejora personal basada en la superación de los propios límites, tengan un peso considerable en el diseño de ese horizonte ideal que queremos dibujar para ellos.

Detección de las variables psicológicas infantiles a influenciar

Sin duda alguna, uno de los principales problemas que el enfoque psicológico aplicado al deporte, no sólo infantil, debe superar, es el de la falta de coherencia que existe, en numerosas ocasiones, entre las variables psicológicas, que queremos corregir o modificar en nuestros deportistas, y las técnicas que aplicamos para ello.

La mayoría de nosotros, entrenadores y técnicos deportivos, tenemos algunas nociones sobre la visualización mental de imágenes y acciones relacionadas con el desarrollo del juego y la competición, la realización de cuestionarios y entrevistas personales, o la aplicación de los incentivos y castigos para la orientación conductual… sin embargo, y es hora de realizar un examen de conciencia personal profundo y sincero, en muy pocas ocasiones podríamos defender con sólidos argumentos psicológicos la utilización de estas herramientas, a nivel individual y grupal, en un equipo infantil. Y esta es la clave de todo el proceso.

Entonces, ¿cómo podemos encarar este tipo de decisiones para tratar de conseguir la máxima eficiencia en el desarrollo personal, deportivo y psicológico, de nuestros niños. gracias a las técnicas y estrategias que pongamos en práctica en el día a día junto a ellos?

Aun no siendo unos grandes expertos en la materia psicológica, existen dos pautas de actuación que los entrenadores no podemos descuidar bajo ningún concepto:

● Detección de las variables psicológicas sobre las que vamos a trabajar.

Al igual que variamos los trabajos físicos para orientarlos hacia la mejoría de la resistencia, la fuerza o la velocidad, en psicología debemos identificar de antemano los aspectos que queremos fortalecer para, posteriormente, informarnos con detalle (siempre que no seamos unos psicólogos deportivos experimentados) sobre cuales son las técnicas que mejores resultados obtienen en cada situación.

Resulta determinante que, en nuestro papel de entrenadores, comprendamos la existencia y la naturaleza de estas variables psicológicas que, además, nuestros pequeños están empezando a experimentar poco a poco. La ansiedad, el nerviosismo, el miedo, la motivación, la confianza, la autoestima, la euforia, la autoprotección frente a las agresiones del medio externo y social en el que evolucionan… todas estas variables, y muchas otras, están empezando a moverse en el interior de los niños y niñas que vemos corretear a nuestro alrededor incansablemente.

Debemos estar dispuestos a mejorar nuestros conocimientos sobre las mismas, así como también sobre la manera de educar a los más pequeños en relación a su correcto control y gestión personal. En juego está la cimentación de sus futuras personalidades.

Aunque pueda provocarnos cierto temor el enfrentarnos a una esponsabilidad tan grande, lo cierto es que nos encontramos ante una extraordinaria oportunidad de convertir a estos niños, a través del deporte, en gente capacitada, autosuficiente, objetiva y con un gran control mental sobre todas las áreas de su vida y su fisiología… merece la pena esforzarse por conseguirlo.

● La voluntariedad y el entrenamiento integral como aliados de la mejora psicológica de los niños.

Quienes son padres lo saben mejor que nadie: no hay mejor manera de educar a los hijos que logrando que participen por propia iniciativa, incluso sin darse cuenta, en aquellas actividades que les proponemos, para ayudarles a adaptarse y comprender el mundo que les rodea.

En el deporte sucede exactamente lo mismo. Si conseguimos plantear tareas psicológicas que les hagan disfrutar, que les supongan un reto equilibrado entre la dificultad que presentan y sus habilidades personales y, por encima de todo, que se encuentren totalmente integradas en la actividad deportiva que tan felices les hace, podemos estar seguros de la obtención de unos resultados satisfactorios, respecto a los objetivos que nos hayamos marcado.

Evidentemente, no siempre podremos trabajar cada variable psicológica por medio del refuerzo positivo o del incentivo negativo, (por poner algunos ejemplos), que tan fácilmente se pueden incorporar a los entrenamientos físico-técnicos. Habrá situaciones en las que debamos habilitar sesiones psicológicas específicas. Cuando esto ocurra, jamás debemos obligar a participar en ellas a los niños que no quieran hacerlos. ¿Por qué razón? Porque una mente reacia a una tarea, jamás nos aportará los datos relevantes que necesitamos, para abordar la mejoría psicológica que tratamos de alcanzar. Será el momento de buscar un camino alternativo para lograr ganarnos la confianza de los pequeños más esquivos y que, a medio plazo, accedan con gusto a formar parte de este tipo de sesiones.

Gracias a todos los avances experimentados en el ámbito de la psicología, los entrenadores deportivos infantiles tenemos la oportunidad, y la obligación, de incorporar los ingredientes psicológicos más adecuados a nuestra receta formativa particular. Si lo hacemos, estaremos aportando un granito de arena, de enorme valor, a la educación y el desarrollo de los niños y niñas que, llegado el momento, se convertirán en personas y deportistas de provecho.

Que esas personas, ya adultas, sientan nuestro sello educativo impreso en su interior será para nosotros una recompensa mucho más gratificante que cualquier campeonato o partido que hayan podido conquistar a los ocho años de edad.

Equipo de Redacción IESPORT

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La organización de un evento deportivo es una tarea compleja que exige la participación de profesionales de distintas áreas formativas. Este equipo humano debe coordinarse mediante una dirección sólida y con experiencia suficiente en este sector. Por otro lado, al plantear un evento deportivo, se deben establecer sus objetivos. Algunos de ellos pueden ser los siguientes, sin excluirse unos a otros:

• Alto nivel de competición: Conseguir unos buenos resultados de público y deportivos, alcanzar buenas marcas, u ofrecer un buen espectáculo.

• Difusión y desarrollo del deporte: Aumentar la repercusión social de una disciplina, y el interés de la población por practicarla o por seguirla.

• Fomento de la práctica deportiva: Impulsar la realización de la actividad física en general, entendida como una conducta saludable para el ser humano, su desarrollo social y su entorno.

• Atractivo para el aficionado: Ofrecer al espectador una experiencia digna de ser repetida, por la vistosidad de la práctica deportiva y del enclave donde se realiza o por la entrega física de sus protagonistas.

• Beneficios para una entidad ajena al deporte: Por ejemplo, mejorar la imagen de una ciudad que acoge, con éxito organizativo y de público, una gran cita deportiva internacional.

Pero estas metas no pueden alcanzarse de cualquier forma, sino que se deben seguir unos cauces procedimentales que respeten varios principios, como la seguridad, la legalidad y los derechos de participantes y espectadores. Por ello, resulta fundamental conocer la normativa aplicable. En las siguientes líneas, se mencionan y analizan los textos jurídicos más relevantes, que son aplicables a este ámbito en todo el territorio español.


Ley 10/1990, de 15 de octubre, del deporte

El texto principal de la regulación del deporte en nuestro país, realiza en su artículo 46 una clasificación de las competiciones deportivas, que tendrá consecuencias importantes en otras normas:

• Según su naturaleza: competiciones oficiales o no oficiales, y competiciones de carácter profesional o no profesional.

• Según su ámbito: competiciones internacionales, estatales y de ámbito territorial inferior.

En el ámbito interno, se indica que las competiciones oficiales de ámbito estatal, deben ser calificadas como tales por las federaciones deportivas, o por el Consejo Superior de Deportes. En el artículo citado, se especifica que estas competiciones podrán ser organizadas por personas físicas o jurídicas, privadas o públicas, clubes deportivos, ligas profesionales y federaciones deportivas.


Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte

Esta norma refuerza, en el ámbito específico del deporte, las disposiciones de la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, sobre protección de la seguridad ciudadana. Su ámbito de aplicación incluye las competiciones deportivas oficiales de ámbito estatal, y también las organizadas o autorizadas por las federaciones deportivas españolas.

Entre los objetivos de este texto legislativo están el fomento del juego limpio, la convivencia y la integración en una sociedad democrática, o el mantenimiento de la seguridad ciudadana y el orden público, con ocasión de la celebración de competiciones y espectáculos deportivos.

Por ello, su artículo 2 señala las conductas sancionables, relacionadas con el deporte y su entorno más directo. En ese artículo también resulta relevante destacar, la definición jurídica que se realiza de la persona organizadora: es la persona física o jurídica que haya organizado la prueba, competición o espectáculo deportivo.

Si la gestión del evento se otorga por el organizador a una tercera persona, ambas partes serán consideradas organizadoras, y tendrán que asumir de forma solidaria las responsabilidades que les asigna esta ley en otros apartados, como el artículo 5. En ese precepto se indica que los organizadores son, patrimonial y administrativamente, responsables de los daños y desórdenes que se produzcan por su falta de diligencia o prevención, o cuando no hubieran adoptado las medidas de prevención establecidas en la normativa.

El artículo 3 de la norma también resulta especialmente relevante, ya que enumera las prácticas preventivas que debe seguir el organizador de un evento deportivo. Tres ideas resumen estas medidas: control de los espectadores, colaboración con las autoridades públicas, y adecuación del recinto deportivo o de la vía pública, que sirva de escenario al evento. Las obligaciones de los espectadores se regulan en los artículos 7 y 8, que incluyen una recopilación de prohibiciones fácilmente comprensibles, y basadas en la aplicación del sentido común. Los artículos del 8 al 14 se refieren a los eventos deportivos más complejos, es decir, a los que albergan mayor público, o a los que se consideran de alto riesgo, tratando cuestiones como la instalación de cámaras de seguridad, o la posibilidad de implantar un sistema de venta de entradas, que permita controlar la identidad de sus compradores.

Si se produce alguna anomalía o incidente grave en el desarrollo de un evento deportivo, se puede decidir su suspensión y el desalojo total o parcial del aforo, según se prevé en el artículo 15. Llama la atención en este precepto, que es el árbitro o juez deportivo el primer habilitado para decretar la suspensión, aunque respetando siempre las facultades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Del resto del articulado de esta norma, destaca la descripción del papel de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, que vigila el correcto transcurso de las competiciones deportivas, e informa a las autoridades gubernativas, en caso de que pueda imponerse una sanción. En el caso de los organizadores de eventos deportivos, la sanción más llamativa se recoge en el artículo 24, y consiste en la inhabilitación para organizar espectáculos deportivos, por un máximo de dos años si hay una infracción muy grave, o por un máximo de dos meses en caso de infracciones graves.


Real Decreto 203/2010, de 26 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte

Este reglamento desarrolla la ley analizada en el punto anterior. En su artículo 5, obliga a los organizadores a elaborar un Protocolo de Seguridad, Prevención y Control. En este documento se deberá reflejar la adecuación de la instalación deportiva a los requisitos establecidos por la normativa, y se recogerán de las medidas adoptadas por los organizadores, para garantizar el cumplimiento de las obligaciones legales. El Protocolo deberá remitirse a la autoridad gubernativa competente y a la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Hay tres tipos de Protocolo, según las características del evento: abreviado, básico o complementario. El contenido mínimo necesario de cada uno de ellos, se especifica en el citado artículo 5 del reglamento.

Además del Protocolo, los organizadores deben elaborar un Reglamento Interno del recinto deportivo. En él se incluirán aspectos como las indicaciones a los espectadores, relativas a medidas de seguridad, o las posibilidades de colaboración entre organización y aficionados. Por otro lado, en los artículos 8 a 20 de esta disposición, se regulan cuestiones más prácticas, relacionadas con el espacio físico y el acceso al mismo.

Se obliga a los recintos deportivos a mantener un control informatizado del acceso y de la venta de entradas. Se establecen también, unas indicaciones que deben mencionarse en el papel del billete de entrada, y los derechos y obligaciones del espectador adquirente de esa entrada, que resultan similares a los del consumidor en general.

En el caso del fútbol profesional, se obliga a que los estadios tengan asientos numerados para todos los asistentes a un partido.

Los artículos 25 y 26 también regulan asuntos que, con frecuencia, son origen de controversia, ya que se refieren a los productos que pueden introducirse en un recinto deportivo, y al funcionamiento de los establecimientos que desarrollen una actividad en su interior. La publicación de un listado de productos prohibidos en la zona de entrada, es una acción tan simple y provechosa, como poco frecuente en los recintos deportivos, generando en muchos casos, el malestar del espectador. Por último, se pueden citar otras previsiones relevantes y llamativas, como la separación de aficiones de equipos contendientes (artículo 30), o la delimitación de los supuestos en los que pueden utilizarse dispositivos pirotécnicos en acontecimientos deportivos (artículo 31).


Otras disposiciones relevantes

Además de las tres disposiciones citadas, existen otros textos de distinto rango jurídico y temática que se deben tener en cuenta para organizar un evento deportivo:

• Orden de 22 de diciembre de 1998, por la que se regulan las Unidades de Control Organizativo para la prevención de la violencia en los espectáculos deportivos.


Otras disposiciones relevantes

Además de las tres disposiciones citadas, existen otros textos de distinto rango jurídico y temática que se deben tener en cuenta para organizar un evento deportivo:

• Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.

• Ley 23/1992, de 30 de julio, de seguridad privada.

• Normativa propia de las Comunidades Autónomas y, por tanto, de aplicación limitada a ese ámbito territorial.

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INFÓRMATE SOBRE NUESTROS CURSOS

Hola, bienvenido a nuestro espacio web, creado para que nos conozcas. Dicen que no hay nada mejor para conocer a alguien que su historia…

El Instituto de Estudios Deportivos, IESPORT, es la primera escuela de negocios on line de directivos deportivos, fundado en 1994 en Barcelona. Fuimos pioneros en la enseñanza a distancia de Programas de Gestión Deportiva.

La iniciativa nació a partir de la experiencia de más de 30 años en formación en otros campos de sus directivos, juntamente con la afición y relación de éstos con el deporte de competición.

La necesidad de formación del deportista profesional y de élite, así como la eclosión -a partir de los años 90- del sector deportivo en España, fueron también factores determinantes.

Efectivamente, la organización de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, los éxitos deportivos y la puesta en marcha del plan ADO, ponían de manifiesto la apuesta de las instituciones para potenciar el deporte a nivel nacional, a la vez que se evidenciaba una gran falta de preparación y formación en la gestión de la propias entidades deportivas, y sobre todo una gestión caracterizada por su nivel amateur, y una falta de profesionalización de las estructuras directivas en un sector emergente y con un espectacular futuro.

El proceso de redacción del que sería el primer curso no presencial de Dirección de Entidades Deportivas en España corrió a cargo de un nutrido grupo de expertos, interviniendo economistas con una trayectoria de éxito en gestión de entidades, abogados especializados en derecho deportivo, especialistas en conocimientos sobre higiene y seguridad, recursos humanos, marketing y relaciones públicas, etc.

El Curso en Dirección de Entidades Deportivas fue reconocido por el Instituto Catalán de Nuevas Profesiones (INCANOP), organismo oficial de la Generalitat de Catalunya, por su aportación en un ámbito profesional de gran proyección futura.

Las aulas donde se impartieron las primeras ediciones presenciales del curso eran cedidas por distintas asociaciones.

En Octubre de 2001, se amplía la oferta formativa en Gestión Deportiva, incorporando un segundo ciclo. Así nace el Máster en Dirección de Entidades Deportivas. Más tarde, en 2004, se creará el Curso en Gestión y Dirección de Eventos Deportivos, un área claramente en auge.

En este período el centro ya se ha trasladado dos veces por falta de espacio y en la localización actual en la avda.Meridiana 592 de Barcelona, contamos con amplias aulas.

En 2006 se crea el primer curso semipresencial en Dirección de Entidades Deportivas, en colaboración con la Fundación Deporte Alcobendas. Estos cursos se realizan conjuntamente con entidades de prestigio e incluyen ponencias de alto nivel en sus programas.

Actualmente todos nuestro Programas Iesport se imparten en la modalidad telepresencial.

En 2008 el Instituto obtuvo la certificación de calidad ISO 9001, renovada año tras año. Un premio a toda una labor de equipo, un éxito del trabajo bien hecho.

En el 2010 la oferta formativa se amplia con dos nuevos programas, Programa de Psicología y Coaching Deportivo, y el Programa de Comunicación y Periodismo Deportivo.

Nuestra misión es la de formar a deportistas o a personas que están vinculadas al deporte, para que puedan desarrollar su labor de gestión dentro de las entidades de forma profesional y, que cualquier alumno nuestro se lleve el valor añadido de una formación altamente especializada.

En nuestro día a día, intentamos mejorar constantemente nuestro trabajo, tus oportunidades de futuro y el de un sector que nos apasiona, el Deporte.

Os invitamos a que nos acompañéis.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a la estrategia? ¿qué connotaciones tiene el término “decisión estratégica”?

Con toda seguridad, el elector ha podido apreciar en diferentes ámbitos las palabras estrategia, decisión y decisión estratégica. Estas palabras, muy comunes en gestión empresarial, conllevan o implican una toma de decisiones. Inherente a este proceso y de forma colateral, aparece la duda como elemento de inseguridad.

Cuantas veces, antes o después de tomar una decisión, nos preguntamos: ¿será la decisión válida? ¿la decisión tomada era la mejor?

Salvaguardando las distancias, existe un cierto paralelismo entre la toma de decisiones en el ámbito profesional y en el ámbito personal. Las decisiones a adoptar no siempre serán estratégicas, pero cuando lo sean es necesaria una evaluación previa de determinadas variables.

Terminología

La cultura empresarial anglosajona, nos ha empapado de abundante terminología en inglés. Podemos encontrar un gran número de conceptos relacionados con: dirección, gestiónfinanzas, economía, comercial, recursos humanos, relaciones públicas, etc.

No es nuestra intención, en este artículo, abundar en dichos términos, así que nos limitaremos a tres palabras que según el Diccionario de la Lengua Española, editado por la Real Academia Española, tienen el siguiente significado:

• Estrategia (3ª acepción) “Es un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento”

• Estratégica (3ª acepción) “Dicho de un lugar, de una posición, de una actitud, etc., de importancia decisiva para el desarrollo de algo”

• Decisión (1ª acepción) “Determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa”

Especial atención nos merece la definición de “conjunto de las reglas …….” ,incluida en la definición de la palabra estrategia. Estas reglas, en una visión básica, son las que observaremos a continuación.

Antecedentes de una decisión estratégica

Nuestro entorno profesional es cada vez más competitivo. Lo venia siendo incluso antes de iniciarse la actual situación de crisis, que nos afecta desde hace ya algunos años y parece instalada por algunos años más. La competitividad hace que las organizaciones observen los cambios que se producen en las empresas que son directamente competencia, y los responsables de las organizaciones tienen que tomar decisiones, para evitar un estancamiento o incluso un retroceso.

En un estudio realizado por Christopher B. Bingham (profesor de la Universidad de Carolina del Norte y Kathleen M. Einsenhardt (profesora de la Universidad de Standfort) y publicado en la Sloan Management Review, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), se ponía de manifiesto que los directivos de las organizaciones responsables de adoptar decisiones estratégicas, tenían en común algunas reflexiones.

Las más significativas de estas reflexiones comunes, son las relacionadas al consenso generalizado que lo que para algunas empresas es adecuado, para otras no lo es, dependiendo de las circunstancias de cada una de ellas, de los recursos que disponga y de cómo combina sus recursos disponibles. Una correcta evaluación de nuestros recursos y como se vinculan entre ellos, es esencial. No se concibe ninguna decisión estratégica sin el empleo de recursos (humanos y técnicos).

Otra reflexión común que queremos destacar es el análisis previo a la decisión estratégica e identificar si nuestra organización es estable, dinámica o se encuentra en un punto intermedio entre la estabilidad y el dinamismo. Nuestra organización no es un factor aislado en un entorno socio-económico, y por ello las alteraciones del entorno influirán directamente en nuestra organización.

¿Qué estrategia es la correcta y cuándo adoptarla?

Retomando la idea de la interrelación tan estrecha que existe entre entorno y organización y analizando el entorno de la organización podemos hacer una primera clasificación entre: estables, poco estables y dinámicos. Observando las características de cada entorno, responderemos a las preguntas que dan título al presente punto.

Entornos estables

Son entornos en los que los cambios producidos son poco relevantes por lo que nuestra organización tendrá que asimilar pocos cambios y la ventaja competitiva que buscamos se mantendrá en un largo plazo de tiempo. Es importante tener presente que el largo plazo de tiempo no nos permite relajarnos. De ser así todo lo conseguido con nuestra estrategia, se perdería en un futuro.

En esta tipología de entorno la estrategia correcta a seguir seria la denominada: Estrategia de Posicionamiento. Esta estrategia implicará evaluar nuestra posición actual e investigar que no exista en otras organizaciones. Con este posicionamiento buscaremos elementos para construir nuestra defensa, generando fuertes barreras de entrada que hagan disuadir a otras organizaciones en el intento de posicionarse junto a nosotros. Los elementos que diferencian nuestra organización han de ser potenciados.

La estrategia a seguir será la de localizar un posicionamiento clave y vincular los recursos de la organización en mantener ese posicionamiento, de manera que dificulte en exceso los posibles anhelos de las organizaciones competidoras.

Adoptaremos la Estrategia de Posicionamiento, cuando queramos afianzar nuestra presencia en un entorno, como elemento diferenciador.

Pero veamos un ejemplo de una empresa que ha optado claramente por una Estrategia de Posicionamiento. La empresa española ZARA se ha posicionado a nivel nacional e internacional como referente de consumo textil. Su Estrategia de Posicionamiento ha sido claramente la de implantación territorial y la disminución del tiempo que pasa entre la confección de una nueva colección y la disponibilidad para el público en las tiendas, tanto a nivel nacional como a nivel internacional. El posicionamiento de la organización en su segmento ha sido construido con unos fuertes cimientos.

Entornos poco estables

En estos entornos la característica es que sin llegar a ser entornos dinámicos, se producen más cambios que un entorno estable. La ventaja competitiva que buscamos se mantendrá a medio plazo y es un entorno donde no podemos relajarnos.

Como ya habrá deducido el lector, en estos entornos la creación de barreras de defensa a otros posibles competidores, tiene una escasa eficiencia, motivada por la poca estabilidad y los cambios.

Una Estrategia de Apalancamiento es la más idónea, motivada por que los cambios que se producen pueden llegar a ser previsibles.Los recursos que utilizaremos en la estrategia estarán enfocados y serán coherentes con el entorno actual, y adaptados a los cambios que se producirán en el entorno.

Adoptaremos una Estrategia de Apalancamiento, cuando queramos afianzar nuestro posicionamiento en un entorno actual y de forma simultánea prepararnos para los próximos cambios, con la estrategia de tener un buen puesto en la línea de salida.

Pensemos, como ejemplo de una Estrategia de Apalancamiento, en la empresa Intel. Esta empresa es fabricante de microprocesadores. Una gran mayoría de los ordenadores que se comercializan en el mundo, cuenta entre sus componentes con procesadores fabricados por Intel. El éxito a corto plazo de esta empresa radica en la calidad de sus productos y en su marca, a la que asociamos automáticamente con tecnología. Pero para mantener su ventaja competitiva a medio plazo, requerirá innovar en nuevos procesadores y en su proceso de fabricación.

Entornos dinámicos

En estos entornos, los cambios se producen con mayor rapidez. Es obvio que las organizaciones que actúen en un entorno dinámico, tendrán que ser flexibles a los cambios y estar siempre “alerta”. Como el lector ha deducido, en entornos dinámicos no hay un segundo para la relajación. Relajarse es sinónimo de no percibir los cambios y que nuestra organización quede aislada.

En este entorno, la Estrategia de Oportunidad será la correcta. Esta estrategia implica que los recursos de la organización se distribuyen y adaptan en un corto espacio de tiempo. En estos entornos las organizaciones a veces no tienen los recursos que necesitan y no los pueden generar de forma interna.

Ante esta situación, los recursos necesarios para nuestra estrategia habrá que buscarlos de forma externa y temporal. Adoptaremos una Estrategia de Oportunidad cuando nuestra organización actúe en un entorno dinámico, en donde aparecen y desaparecen clientes y organizaciones, los gustos de los clientes varían y los modelos de los negocios evolucionan constantemente. Las organizaciones que actúen con esta estrategia, buscaran la ventaja competitiva (respecto a la competencia) por la rapidez y la oportunidad. Aprovechar una oportunidad de negocio, aunque efímera, es la característica de las organizaciones que operan en entornos dinámicos.

Veamos un ejemplo de una empresa que ha optado claramente por una Estrategia de Oportunidad. La mundialmente conocida Apple. Actualmente y pese a su coste, su producto de telefonía móvil tiene una fuerte implantación entre los usuarios de los denominados “smartphone”. Revolucionaron el sector con la aparición de su tableta.

Pero no hace muchos años también revolucionaron el consumo de aparatos de reproducción de música en formato mp3. Hace muy pocos años, el fabricante solo era conocido por sus ordenadores.

Conclusión

La toma de decisiones estratégicas no es una tarea baladí, y sus consecuencias pueden ser motivo de éxito o fracaso en una organización. Destacar la importancia que tiene previamente conocer nuestro entorno, y posteriormente adoptar la estrategia más adecuada, es esencial.

Pero de la misma forma que es necesario conocer nuestro entorno, no lo es menos el disponer de recursos y ponerlos en función de la estrategia escogida. Cualquier organización, como conjunto de personas, se enfrenta en más de una ocasión ante la difícil tarea de decidir. No es mejor el que más decide, sino el que decide con mayor calidad. A lo largo del artículo hemos reseñado unas herramientas básicas para conocer nuestro entorno y por analogía decidir que estrategia será la más adecuada y cuando implantarla.

No queremos finalizar este artículo, sin mencionar una frase que dijo un directivo de una importante empresa de software: “Necesitas un máster en astrología para competir en nuestra industria”.

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Nuestro MBA Sport Management te prepara para dirigir la entidad deportiva en todas sus áreas y en todos sus niveles directivos, incluida la realización de eventos deportivos. Los objetivos del curso son tanto desarrollar un conocimiento profundo de gestión, liderazgo, planificación y control de la organización deportiva, como contribuir a la formación de líderes con las competencias necesarias para optar a los distintos puestos directivos demandados por el sector.

El programa aporta una visión global del concepto empresa-deporte, no sólo centrándose en grandes eventos y organizaciones deportivas, sino también en la realidad de las entidades medianas y pequeñas que componen la gran parte del panorama deportivo español.

La visión estratégica es otro de puntos fuertes del Programa, dotando al alumno de las herramientas de dirección que permiten marcar el camino a largo plazo de la entidad deportiva.

Esta formación en la visión estratégica de una entidad hace que nuestros alumnos aprendan a adaptar las necesidades y desafíos de la dirección de empresas en un entorno cada vez más globalizado y profundiza en la habilidad directiva de la toma de decisiones.

En suma, el objetivo es capacitar a nuestros alumnos para que puedan ejercer al más alto nivel la dirección de un club deportivo o entidad deportiva, asumiendo los conocimientos propios de la visión integradora empresarial y las peculiaridades del entorno del deporte.

El Programa MBA Sport Management garantiza la formación más completa y especializada actual en Gestión Deportiva.

TEMARIO DEL CURSO

Formación 1r Ciclo. DIRECCION DE ENTIDADES DEPORTIVAS

Módulo A. Análisis del entorno de la actividad deportiva.

Módulo B. Desarrollo de una entidad deportiva.

Módulo C. La organización y dirección de una entidad deportiva.

Módulo D. Planificación, gestión y control de una entidad deportiva.

Módulo E. Derecho y contratación deportiva.

Módulo F. Fiscalidad de una entidad deportiva.

 

Formación 1r Ciclo. DIRECCION Y ORGANIZACION DE EVENTOS DEPORTIVOS

Módulo A. El organizador.

Módulo B. La organización.

Módulo C. Las federaciones.

Módulo D. La legalidad.

Módulo E. La economía.

Módulo F. El marketing.

Módulo G. Equipamientos y logística.

Módulo H. La seguridad, riesgos e higiene.

 

Formación 2o Ciclo. DIRECCION ESTRATEGICA

Módulo A. Gerencia de una entidad deportiva.

Módulo B. Marketing deportivo.

Módulo C. Dirección estratégica de la entidad deportiva.

Módulo D. Gestión deportiva: aspectos particulares.

Módulo E. Gestión financiera de la entidad deportiva./p>

Módulo F. Tesina.

La Tesina consiste en el desarrollo de un proyecto final sobre una entidad deportiva o un proyecto vinculado con la gestión deportiva en el cual el alumno sea parte implicada y pueda retratar su experiencia, mostrando las dificultades con las que se encuentra. La finalidad es que el alumno aplique todos los conceptos que ha ido estudiando durante el transcurso de las unidades didácticas que componen el MBA.

 

 

Nuestros alumnos titulados con el Mba Sports Management están capacitados para optar a los siguientes salidas profesionales:

- Directivos y Gerentes de clubes y asociaciones deportivas.

- Cualquier puesto como responsable de área de gestión de un club o entidad deportiva.

- Responsable de área del deporte dentro de la gestión pública en ayuntamientos, e instalaciones deportivas públicas.

 

MBA Sport Management

 

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