Manuel Vidal

 

Manuel Vidal

Manuel Vidal es el Director Deportivo del RACE, de su complejo deportivo y del Circuiro del Jarama. En total gestiona más de 150 hectáreas de instalaciones deportivas que incluyen - aparte del Circuito - un campo de golf de 18 hoyos, una hípica, 14 canchas de tenis, 12 de pádel, 4 piscinas, un campo de fútbol y un club social.

Cómo se inició tu relación con el deporte. ¿por tradición familiar?

Supongo que como la gran mayoría, mi relación con el deporte empezó durante la infancia. La familia, en el fondo, te marca el inicio en una disciplina concreta y, si después te gusta, te crea afición. En mi caso, mis deportes de infancia fueron principalmente el esquí durante el invierno y los deportes de agua, concretamente deportes de playa, durante el verano. Desde siempre me atrajo el deporte de la vela, pero sólo cuando me lo pude costear asistí a unos cursos de vela en Galicia. Viviendo en Madrid, me resultó difícil continuar practicando la navegación.
Y del motor aún no hemos hablado…

El motor, y la técnica en general, me atrajeron desde el primer momento. Yo estudiaba Ingeniería Aeronáutica, y mi afición siempre ha girado en torno a este mundo. Empecé a dar mis primeros pasos como copiloto de Rallyes. Esta faceta terminó cuando empecé a trabajar, ya de forma profesional, en el Departamento Deportivo del RACE. Te aseguro que en ese momento la influencia familiar fue nula. De hecho, en mi familia se veía con malos ojos mi dedicación profesional al mundo de las carreras y mi ocupación en un “trabajo” tan “inapropiado”.

¿Las reticencias familiares llegaron a ser un problema?

En aquellos momentos nadie entendía que alguien se dedicara profesionalmente a la gestión deportiva. Las dificultades de tipo familiar o de comprensión del entorno se superan teniendo claro que ese es tu camino, y transmitiendo seguridad en tu decisión. Al principio no me lo planteaba como la profesión de mi vida, pero con el paso del tiempo y el aumento de ocupación y responsabilidades, la propia realidad te hace tomar conciencia de la auténtica dimensión del asunto. Y te encuentras con que, en aquella época, sólo tres o cuatro personas en España se dedicaban de forma profesional a la organización y promoción de pruebas del motor. Te das cuenta, entonces, de que eres un pionero en todos los sentidos y de que tienes que abrir caminos que nunca se recorrieron.

¿Que es lo que más te gusta de tu profesión?

En mi campo los nuevos retos son constantes, y siempre tienes proyectos encima de la mesa para hacer nuevas cosas. Un trabajo que siempre tiene algo diferente e innovador es siempre estimulante. Me apasiona mi trabajo, y reconozco que soy un afortunado de poder decirlo.

¿Qué destacarías del deporte del motor?

Principalmente su espectacularidad, su cercanía con los avances técnicos del mundo actual y su estrecha relación con el mundo de cada día. Los vehículos a motor forman parte de nuestra vida diaria y eso le da un encanto especial a su práctica deportiva. Por otro lado la práctica deportiva del motor es un magnífico escaparate para toda la industria que, directa o indirectamente, la utilizan para vender sus productos o su imagen.
El fenómeno Fernando Alonso ha llevado a la F1 a ser el segundo deporte más seguido por los españoles después del Fútbol.

¿Desde el Jarama habéis notado este tirón por el motor?

En principio, ese tipo de fenómenos son buenos porque ejercen de tirón entre los aficionados no habituales, haciendo que los temas relacionados con ése deporte estén presentes en todos los medios. Como desventaja se presenta que todo lo que no esté relacionado directamente con “el fenómeno” no interesa o no tiene repercusión importante.

¿Cómo es un día normal en tu trabajo?

Me atrevería a decir que como el de todo el mundo. Todo el día estoy en contacto con gente de toda índole e intereses, y no siempre puedes prever el tiempo que vas a necesitar para esto. Desde el punto de vista de un gestor, el principal problema es encontrar el suficiente tiempo durante el transcurso del día para elaborar las estrategias e iniciativas, así como para gestionar los proyectos que están en marcha.

¿El mejor día que recuerdas?

Cuando compruebas que todo el esfuerzo de organización se plasma en una jornada de éxitos deportivos, económicos, público asistente y de repercusión a todos los niveles, experimentas una sensación de satisfacción difícilmente explicable.

¿Cuáles fueron tus motivos al plantearte realizar un Máster en Dirección de Entidades Deportivas?

Siempre he pensado que la formación personal y profesional es uno de los activos más importantes que tienen las personas y siempre me apunto a cualquier iniciativa que mejore mi capacidad y mis conocimientos, así como de las personas que de mí dependan.

¿Te costó decidirte por el Iesport? ¿Qué te llevó a tomar la decisión final?

Siempre me pareció que tenía un temario interesante, así como el atractivo definitivo de poder realizarlo de forma no presencial, dada mi indisponibilidad de horarios.

¿Qué te aportó el curso?

Me aportó una visión más completa de mi propia actividad, haciéndome descubrir facetas que no había contemplado con anterioridad. Además, siempre es conveniente reciclar los conocimientos y las habilidades que se tienen contrastándolas con la visión de otros.
El deporte se ha convertido en un elemento de ocio destacado en nuestra sociedad, con un volumen económico que ha crecido espectacularmente en los últimos años.

¿Cuál crees que es el perfil ideal para el gestor deportivo actual?

Creo que el perfil del gestor deportivo actual es muy similar al de cualquier gestor de la clase que sea. En nuestro caso, no debe olvidar a su principal “cliente”, que es el usuario de la instalación, pero sin olvidar los aspectos económicos, fiscales, laborales, etc.,

¿Cuáles crees que van a ser las tendencias del deporte español en el futuro?

Creo que el deporte se está dividiendo claramente en deporte profesional, con lo que lleva de mercantil, espectáculo y publicidad; y el deporte de aficionado, en el que los gestores o las instituciones responsables, deben esforzarse en hacer llegar a todo el mundo la posibilidad de practicarlo a su nivel, para conseguir una población más sana en general. Mis objetivos futuros son contribuir a promocionar, en mi medida, la práctica aficionada del deporte y convertir la práctica del automovilismo y del motociclismo en un auténtico “deporte-ocio”

¿Qué cambiarías del deporte actual?

La obsesión por la competición pura. Hay que establecer una división entre el deporte amateur y el deporte profesional, desechando la idea de que el hecho de no dedicarse específicamente a una actividad te convierte en aficionado de la misma. El deporte de máxima competición debería reservarse a los auténticos profesionales, que a su vez tendrían que tener restringida su participación en determinadas categorías del deporte amateur. Creo que el gran valor del deporte es su posible componente de “deporte-ocio”, es decir, que sea algo que nos sirva para distraernos de nuestra preocupación diaria y nos forme personalmente y físicamente. A cualquier edad.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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