Nuevas ideas para la organización de campus deportivos de verano

Nuevas ideas para la organización de campus deportivos de verano

Nuevas ideas para la organización de campus deportivos de verano

Introducción

El campus deportivo se ha convertido en una de las ofertas formativas y de ocio, más atractivas del verano y de otros periodos festivos en toda la geografía española. La organización de estas actividades, es una materia importante para todo gestor deportivo local. El impacto económico y, sobre todo social, de estos eventos, merece un análisis profesional que los adapte a la coyuntura actual, y contribuya a sacarles el máximo partido.

El objetivo principal de estos proyectos, debe ser que niños y jóvenes sigan ligados a la práctica deportiva, más allá del programa curricular de los centros educativos. Hay que crear una cantera de deportistas que mantengan la actividad física como tarea prioritaria en la vida cotidiana de la sociedad, y que sirva de contrapeso frente a los recortes, en el presupuesto destinado al deporte por las Administraciones. Además, es innegable que estas propuestas facilitan la conciliación en un periodo complicado y de transición como el verano, en el que vacaciones y viajes pueden alterar el ritmo de vida ordinario de las familias.

Punto de partida del proyecto: ideas básicas

Al organizar una actividad con la trascendencia de un campus deportivo destinado a niños y jóvenes, hay que plantearse unos principios y objetivos que orienten todo el desarrollo del proyecto. Para diseñar esta filosofía de trabajo es recomendable recurrir al asesoramiento de pedagogos, expertos en tiempo libre y profesionales del deporte. Sin ánimo de marcar una línea ideológica única, en las siguientes líneas se recopilan algunas ideas básicas, que pueden servir de orientación inicial en todo proyecto.

- Actividades abiertas: Entre la oferta de campus deportivos, existen algunas propuestas especializadas que se dirigen a sectores muy concretos: participantes de una determinada competición, niños que sueñan con dedicarse a una especialidad concreta, tecnificación de jóvenes talentos deportivos emergentes… Frente a esa tendencia restrictiva, se puede establecer la recomendación de apostar por actividades abiertas que acojan la diversidad. La integración, el establecimiento de lazos afectivos, y la difusión de valores positivos ligados al deporte, son algunos de los objetivos habituales en los campus deportivos, y los hacen más atractivos. Además, estas propuestas no sólo deben dirigirse a quienes realizan actividades físicas con asiduidad, sino que precisamente uno de sus objetivos principales, debe ser atraer a quienes están acostumbrados a prácticas más sedentarias.

campus4- Deporte inclusivo: En concordancia con la idea anterior, el campus deportivo puede concebirse como una actividad en la que los propios participantes también se den lecciones entre ellos mismos. Por ello, no sólo no se debe excluir de estas propuestas a las personas con discapacidad, sino que se debe fomentar su participación activa, como parte importante de la formación integral de la persona que se ofrece en estas actividades. La escasez de recursos técnicos debe compensarse con el factor humano, y con una atención personalizada constante a las personas que necesiten un trato especial, que también deben sentirse parte importante del grupo.

- Fomento de la igualdad: Por fortuna, la mayor parte de propuestas deportivas destinadas a la juventud y la infancia, empiezan a estar dirigidas por igual al sexo masculino y al femenino. No se puede excluir a la mitad de la población de estas iniciativas. En localidades con recursos limitados, podría suponer limitar en exceso las posibilidades de ocio estival de sus habitantes más jóvenes, ya que el campus deportivo se convierte en la actividad central en ese periodo.

- Llenar el tiempo: Un campus deportivo no debe pensarse como una actividad para que niños y jóvenes “tengan algo que hacer en verano”. El objetivo no es ocupar el tiempo libre con cualquier tarea, sino llenar de contenidos valiosos los días más atractivos del año. Todos los factores externos al proyecto son favorables: hay muchas horas de sol, las noches son agradables, no hay limitación de tiempo, los participantes no tienen que responder a otras obligaciones… Por lo tanto, no hay excusa.

- Adaptación al entorno geográfico y demográfico: El gestor deportivo debe elaborar un programa variado, que aproveche las potencialidades del periodo estival y de la zona en que se proyecte el campus. La oferta no puede ser la misma en un entorno urbano que en una zona rural. Por ejemplo, en el primer caso, puede ser necesario contratar un servicio de transporte para los inscritos, algo que no suele requerirse en el segundo supuesto. El precio de inscripción debe adaptarse también al poder adquisitivo de cada ciudad o población. Un campus deportivo no puede concebirse sin una participación aceptable, por lo que se deberá plantear una propuesta que sea viable en lo económico.

- Aprovechar las instalaciones y disciplinas de acceso más restringido durante el resto del año: Un campus de verano debe ofrecer algo diferente, una actividad novedosa con respecto a lo que se realiza el resto del año. Es el momento perfecto para hacer deporte en el estadio donde siempre “juegan los mayores”, visitar las instalaciones reservadas a deportistas de alto rendimiento, o interesarse por disciplinas que no se incluyen en la oferta de las escuelas deportivas.

- Difusión: Como ya se ha adelantado con otras ideas, la participación es garantía de continuidad y de crecimiento del proyecto. Por eso, es fundamental que se dedique una atención especial a la campaña de difusión previa al campus deportivo. Por ejemplo, para dar a conocer la actividad se pueden organizar eventos especiales durante el periodo lectivo, y en colaboración con los centros escolares y las instituciones municipales. Se puede plantear una sesión de presentación de la idea en alguna zona pública con juegos y otras propuestas lúdicas, dando a conocer el equipo organizador para transmitir confianza. Por otro lado, se puede optar también por organizar una campaña de inscripción con promociones para grupos. En estas propuestas no interesa la adhesión individual y el afán recaudatorio a partir de pocos inscritos, sino conseguir la adhesión colectiva. Si los participantes se inscriben en grupo, habrá más garantías de que su experiencia será más satisfactoria, y se facilitará la integración.

- Seguridad: Los impulsores de un campus deportivo deben preocuparse al máximo por garantizar la seguridad en todas las actividades, para ganarse la confianza de jóvenes y adultos. Además, es muy aconsejable la contratación de un seguro médico, que cubra cualquier imprevisto ligado a la práctica deportiva. Hay entidades especializadas en seguros deportivos, que ofrecen productos de prevención para campus deportivos con un coste muy asequible.

Ideas para la innovación

• Proyectos destinados a jóvenes mayores de edad: Como en todas las áreas de la gestión deportiva, en los campus deportivos no está todo inventado, o hay parcelas que apenas se explotan. En la sociedad actual se reformula constantemente el concepto de la juventud. El perfil de joven se refiere también a personas que superan la mayoría de edad. Sin embargo, los campus deportivos no suelen dirigirse a este sector poblacional. No hay razón que pueda explicar esta evidencia. Las tasas de desempleo y desocupación juvenil, y la bajada en la práctica de actividad física una vez que se termina la etapa escolar, hacen necesario que se planteen propuestas para conseguir la satisfacción de estas personas, y mejorar su calidad de vida.

campus2• Proyectos multidisciplinares: No siempre es posible organizar un campus deportivo dedicado a la figura de un deportista famoso, que incluso da nombre a la actividad. Esta estrategia es un buen reclamo para los más jóvenes, pero puede condicionar en exceso el desarrollo del campus. A veces, incluso los menores se inscriben con expectativas que después no se confirman, y que hacen dudar de la calidad del proyecto, por lo que se le desprestigia y se pone en peligro su continuidad. Se han dado casos en los que la estrella invitada finalmente, no ha podido estar en la sesión del campus que se reservaba para su asistencia, debido a problemas de agenda. Frente a esos supuestos, es preferible contar con la participación de varios profesionales de distintos deportes que, a pesar de tener un impacto mediático menor, sean referentes en sus disciplinas. De esta forma se fomentará la formación integral y, muy probablemente, se conseguirá un trato más cercano y humano entre los participantes y sus “maestros”, por lo que el resultado será muy positivo.

• Convenios con las Administraciones: Suele ocurrir con frecuencia que las instituciones públicas disponen de instalaciones y medios para la práctica deportiva, pero no tienen las ideas ni el personal necesario para darles un uso adecuado. Esto sucede especialmente en un momento tan complejo como el verano, en el que, inexplicablemente, la actividad de la Administración Pública se paraliza en muchas de sus áreas de gestión. La iniciativa privada deportiva debe llamar la atención sobre esta infrautilización de recursos públicos, aportando ideas que beneficien a la sociedad, y a sus intereses económicos y profesionales. Los gestores deportivos deben impulsar esta sinergia, en lugar de esperar a que la política llame a su puerta.

Conclusión:

Los campus deportivos se han convertido en una actividad muy importante para la gestión deportiva en los periodos vacacionales. Sin embargo, en ocasiones se organizan con el único fin de que los menores tengan algo que hacer en su tiempo libre, sin pensar en otras implicaciones. Frente a esa actitud de quienes sólo piensan en hacer un buen negocio, en este documento se plantean ideas básicas y novedosas que debe tener en cuenta un buen gestor deportivo.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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