Estrategias de motivación para entrenadores infantiles

Estrategias de motivación para entrenadores infantiles

Estrategias de motivación para entrenadores infantiles

Introducción

La preocupación por la obesidad ha crecido mucho en los últimos años. Una alimentación incorrecta y el sedentarismo propio de una sociedad donde priman las nuevas tecnologías y la comodidad son las principales causas de este fenómeno. Por ello, es sumamente importante promover el deporte y la actividad física no sólo en las escuelas, sino a lo largo de todo el ciclo vital. Es en la consecución de este último punto donde la figura del entrenador cobra una mayor dimensión, y la correcta formación de éste dependerá en gran medida de que ese objetivo se consiga.

1103-2Otro de los problemas de nuestra sociedad es que privilegia a los ganadores. Así, muchos familiares cometen habitualmente el error de trasladar una presión excesiva a los jóvenes atletas mediante una protección desmedida o unas expectativas de futuro irreales para los chicos. Presión que acaba trasladándose al entrenador que, como los atletas, tampoco tiene derecho a fallar. Por esa razón se vuelve controlador por miedo a perder las riendas del equipo y provoca frustraciones en los niños, que acaban por abandonar prematuramente su deporte favorito.

Aunque suene exagerado, es un patrón que se repite constantemente en escuelas y clubes de barrio. Por ello, y a través de este artículo, se expondrán los motivos por los que niños y niñas comienzan a hacer deporte, las figuras que más influyen durante esa etapa y finalmente, se proporcionará a los entrenadores un código de conducta motivacional para afrontar situaciones cotidianas con los jóvenes atletas.

Motivaciones de niños y niñas para empezar a hacer deporte

Antes de todo, es necesario entender por qué los niños y niñas comienzan a hacer deporte. El psicólogo Jaume Cruz concluye que hay cuatro razones de peso que motivan a los niños a hacer deporte:

- Divertirse y demostrar habilidades deportivas comparándose con los demás

- La búsqueda de la diversión en las niñas y la competitividad en los niños

- La emoción del juego y la victoria a medida que avanza la edad, más que la mejora de habilidades

- En España, el deporte escolar prima la forma física y la salud, mientras que el deporte federado da una mayor importancia a la competitividad

En definitiva, independientemente de las razones que llevan a los niños a practicar un determinado deporte, tanto entrenadores, como familiares o árbitros deberían contribuir a satisfacer ese interés en la medida de lo posible. Pero cuando estas necesidades no se ven satisfechas y las exigencias respecto a los atletas son demasiado altas, puede producirse lo que los expertos denominan desgaste deportivo. Este efecto provoca generalmente el abandono prematuro y en algunos casos agotamiento físico y mental de los jóvenes.

El triángulo deportivo

En la edad escolar tiene lugar el llamado triángulo deportivo, formado por el deportista, el profesor o entrenador y las familias. El comportamiento de estas tres figuras durante esta etapa, y de los propios compañeros durante la adolescencia, influirá decisivamente en la calidad de la experiencia deportiva de los jóvenes atletas. Un ejemplo de esta situación es la carta que realizaron unos niños y niñas de 12 años de la Escuela Llor de Sant Boi de Llobregat en una carta dirigida a sus padres: “os agradezco que vengáis a verme los fines de semana cuando practico el deporte que más me gusta (...) pienso que el fútbol y el baloncesto son grandes deportes, pero todavía lo serían más si no hubieran discusiones, riñas entre el público o palabras malsonantes dirigidas al árbitro o a los entrenadores.” (Citado en Cruz, Boixadós, Torregrosa y Valiente, 2000).

Para evitar este tipo de problemas, es importante:

- Aclarar el rol de cada uno de los elementos del triángulo deportivo

- Establecer una buena comunicación entre ellos

- Lograr una orientación educativa a la práctica deportiva, evitando presiones y resultadismos

Los familiares, por lo tanto, deben contribuir activamente a mejorar la experiencia deportiva de sus hijos y no entorpecer la labor del entrenador, eje principal del éxito deportivo de los niños.

El entrenador y la motivación

1255-2La motivación es una condición fundamental en el deporte. Sin ella, ningún deportista podría rendir correctamente en la práctica deportiva que realice. Tampoco podría practicarla con la frecuencia, intensidad, sacrificio y constancia que requiere. Además, en el caso de los niños, sin motivación acabarían por perder la ilusión en su deporte y dejarían de practicarlo durante el resto de su vida, razón por la que no se beneficiarían de su actividad.

El entrenador debe, por tanto, ser garante de esta motivación y conocer los puntos fuertes y débiles de sus pupilos para lograr mantenerla alta y estable durante el mayor tiempo posible. Como se ha mencionado anteriormente, una de las principales razones por la que niños y niñas comienzan a hacer un deporte es por la ilusión que les genera, así como por el hecho de poder imitar a deportistas profesionales que admiran. El entrenador debe aprovechar este interés para favorecer su desarrollo físico, deportivo y humano. El mantenimiento de esa ilusión sólo será posible mientras la práctica deportiva sea gratificante. En el momento que no lo sea, menguará.

Estrategias motivacionales

Existen diferentes herramientas psicológicas de las que el entrenador puede hacer uso para aumentar la motivación de los jóvenes atletas. La primera es la utilización de un modelo significativo. Es decir, utilizar como ejemplo a deportistas profesionales. Por ejemplo, si un entrenador de fútbol quiere enseñar a sus jugadores a presionar la salida de balón del contrario, puede mostrar un vídeo de estrellas de ese deporte sacrficándose sin balón.

Cuando un entrenador utiliza un modelo debe destacar tres aspectos: quién es el modelo, el objetivo a imitar y el camino o coste seguido por el modelo para poder dominar esa conducta que se pretende adquirir.

Pero, a pesar de ser un buen método, si el joven atleta percibe que ese modelo está fuera de su alcance es posible que se mine su autoconfianza. Por eso, el entrenador tiene que hacer uso de lo que se conoce como la teoría de los dos modelos:

- Por un lado el modelo experto (profesional).

- Por otro, el modelo competente (más cercano al niño), como por ejemplo un jugador de su mismo club unos años mayor que él

De esta forma se consigue motivar al joven sin menoscabar su autoconfianza, al comprobar que jugadores más cercanos a ellos también consiguen realizar esos ejercicios a un buen nivel. Como se ha dicho anteriormente, el hecho de conseguir que la práctica deportiva sea gratificante es esencial para mantener alta la motivación de los atletas. Otra de las estrategias que el entrenador puede realizar es la siguiente:

*Conseguir los retos que se proponen

*Tener experiencias internas positivas (sentirse parte de un grupo, satisfacción...)

*Obtener el respeto, el reconocimiento y la aprobación del entrenador.

*Sentirse apoyados y valorados por sus compañeros y familiares

216-4Ejemplo: organizar sesiones de entrenamiento estimulantes en las que los chicos aprendan y se diviertan, en lugar de sesiones monótonas y aburridas que no les interesen.

También pueden establecer objetivos atractivos y alcanzables, y utilizar con frecuencia los elogios para destacar las acciones apropiadas de los deportistas en los diferentes lances de las sesiones de trabajo.

Esto último es lo que se llama refuerzo positivo. Es una de las estrategias más poderosas para reforzar la motivación. Bien usada, además, favorece el aprendizaje de las habilidades o acciones que el entrenador quiere transmitir a sus pupilos. Muchos investigadores han dictaminado que los entrenadores que utilizan este tipo de técnicas de motivación logran que los deportistas se sientan más satisfechos e identificados con lo que hacen, logrando una mayor continuidad en la práctica deportiva. Por contra, los entrenadores que no lo hacen tienen a chicos más desmotivados.

En definitiva, la utilización del elogio y el reconocimiento a sus deportistas deben de ser herramientas que todo buen entrenador use habitualmente en las sesiones de trabajo. Por último, cabe destacar una importante forma de motivación: la participación en la toma de decisiones que afectan al deportista. Como ejemplo, si un entrenador de tenis pretende cambiar la forma de sacar del joven tenista, puede explicarle las ventajas que obtendrá, las razones por las que se lo pide y los costes que tendrá alcanzar ese objetivo propuesto. Acabar la exposición con un “¿te parece bien si lo intentamos?”, puede ser la mejor manera para motivar, ya que si el joven acepta el reto ésta se mantendrá alta mucho más tiempo. El buen entrenador, por tanto, debe ser también psicólogo y no dejarse llevar por los resultados. La formación y la motivación por el deporte son prioritarias a esa edad.

Conclusión

En definitiva, el deporte para los niños y niñas es fundamental para su desarrollo físico y mental. Es tarea del entrenador, por lo tanto, crear un clima adecuado para la práctica deportiva que consiga realizar personas activas y amantes dej ejercicio físico para toda la vida. Alejarlos del resultadismo y la excesiva competitividad, así como mantener una buena motivación es esencial para alcanzar este objetivo, que en gran medida depende de la buena formación del entrenador.

Equipo de Redacción IESPORT

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