Claves para mejorar la comunicación de los directores deportivos

La gestión de las infraestructuras deportivas en la actualidad

Claves para mejorar la comunicación de los directores deportivos

Introducción

La vida diaria de una organización deportiva depende en gran parte de la comunicación que se establezca entre los miembros de la entidad. Si estos se comunican correctamente, se organizan y dividen sus funciones el centro deportivo se adaptará correctamente a cualquier situación. Gracias a ello, mejorará la eficiencia y productividad de todos los empleados de la plantilla y se evitará el solapamiento de funciones. La comunicación, por lo tanto, es una función esencial dentro de cualquier entidad deportiva, pues permite la transmisión y la distribución de la información necesarias para tomar cualquier decisión. El administrador deportivo adquiere una gran importancia en este aspecto, ya que en torno a él se deberán establecer todas las relaciones comunicativas y él/ella será el encargado de liderar al equipo. Un gestor deportivo pasa alrededor de un 80% de su tiempo comunicando. Por eso, en este artículo se pretende aportar una serie de consejos a los directores deportivos sobre la capacidad de comunicación que deberán tener para afrontar con éxito diferentes situaciones en su vida profesional.

La comunicación como concepto

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La comunicación es una de las herramientas principales de los gestores deportivos en su vida diaria. A lo largo de la carrera profesional, es habitual encontrar situaciones en las que es necesario mediar o convencer por medio de la palabra a los miembros de un equipo para conseguir un objetivo determinado. La comunicación, por lo tanto, se sitúa en el centro de las funciones interpersonales, de información y de decisión que debe desempeñar cualquier administrador deportivo. Como se ha comentado anteriormente, el 80 por ciento del tiempo laboral de un gestor está directamente relacionado con su capacidad comunicativa. En ocasiones, explicando a la plantilla un nuevo método de trabajo o unos determinados objetivos que cumplir. Otros, mediando entre una disputa entre compañeros o simplemente estableciendo relaciones interpersonales de carácter social con los usuarios del centro. Pero, ¿qué se entiende por comunicación?

"La comunicación corresponde a un mensaje codificado (mediante una lengua o a través de la escritura u otro sistema de comunicación) por un emisor y transmitido por un canal (a través del aire, de Internet...) con destino a un receptor que lo descodifica, lo analiza y lo interpreta."

Pero la comunicación no sólo depende del gestor deportivo, aunque sí que es el pilar sobre el que gira. Existen diferentes tipos de comunicación según las formas que adquiera y dependiendo de los canales o redes a través de los que se transmita. Por ejemplo, se habla de comunicación vertical descendente cuando un superior se dirige a un trabajador de menor rango. Ascendente, en cambio, cuando es el empleado de menor rango el que se dirige al superior. Aunque también se puede hablar de comunicación horizontal, que se produce cuando dos compañeros del mismo nivel establecen una conversación.

Consejos y principios para que el gestor deportivo mejore su capacidad de comunicación

El director deportivo es un agente de la comunicación privilegiado dentro de su organización. Es el líder de la plantilla y por eso, debe desarrollar ciertas cualidades personales, como la confianza en sí mismo y la autoestima. También debe desarrollar cualidades profesionales que justifiquen sus intervenciones y cualidades sociales que faciliten las relaciones con los demás, como el respeto, la atención, la escucha y la comprensión.

Las cualidades profesionales que todo director deportivo debe poseer son tres: personalidad, conocimientos y utilización del saber. Imaginemos una situación ficticia en un centro deportivo. La dirección ha decidido que las instalaciones no sólo se usen para fines deportivos, sino también para fines sociales con el objetivo de fomentar las relaciones de la comunidad. El objetivo del director es transmitir esa idea a su plantilla, y para ello deberá mostrarse seguro de la conveniencia de esa decisión para influir de forma positiva en los trabajadores mediante su personalidad. Deberá conocer todos los detalles sobre esa decisión y además, deberá seleccionar y omitir todos aquellos aspectos que no considere relevantes para la comunicación del proyecto con la plantilla. Finalmente, tendrá que escoger el código, el tiempo y el medio ideales para la transmisión del mensaje.

La habilidad del dirigente deportivo es muy importante en la gestión de una entidad, ya que este debe adaptarse y evaluar de forma objetiva todas las situaciones, sin tener en cuenta sus propias motivaciones.

Para mejorar esta habilidad, existen ciertos aspectos que todo director deportivo puede mejorar en cuanto a la comunicación.

Los principios son los siguientes:

1. Principio de integridad: los objetivos de la organización son primordiales y todas las decisiones que tome un gestor deportivo deberán estar orientadas exclusivamente a su cumplimiento. Por eso, deberá evitar comunicar en favor de sus objetivos personales y sobre todo, deberá procurar asegurar la participación continua de todos los miembros del centro en la consecución de los objetivos planificados a principio de temporada.

2. Principio de expresión de la afectividad: la afectividad está relacionada con los sentimientos de las personas. Es normal que ante una situación determinada surjan sentimientos de ira, agresividad y hasta celos en el entorno profesional. Los directores deportivos son personas, y como tales, también los tienen. Frecuentemente se piensa que los líderes de una organización no deben de mostrar nunca sus sentimientos, y que deben mostrarse fríos y racionales en todo momento. Eso no es así, ya que la comunicación no verbal acaba delatándonos. Por eso, es recomendable que todos los futuros gestores deportivos aprendan a canalizar esos sentimientos negativos y a analizarlos para poder encontrar soluciones prácticas que ayuden a solventar un problema. Por ejemplo, si un empleado no cumple con los objetivos que se le han asignado, es muy probable que a la cuarta vez que se le llame la atención podamos perder los nervios. Antes de comunicarnos con este empleado, por lo tanto, será necesario analizar ese sentimiento de ira e intentar conocer su origen para mantener el control y entender el por qué de esa reacción.

3. Principio de simplicidad: es obvio, aunque no siempre se cumple. La comunicación, cuanto más sencilla sea, mejor llega. Hay que ir directo al objetivo y ser breve, tanto en las comunicaciones escritas como orales.

4. Principio de claridad: en muchas ocasiones cuando comunicamos una idea damos por hecho que las personas que reciben nuestro mensaje entienden a la perfección aquello que decimos. Caemos en el error de pensar que “si está claro para mí, está claro para todo el mundo”. Eso no es así, y hay que adaptar el mensaje a cada público, de la misma manera que no le hablamos igual a una persona adulta que a un niño. Un ejemplo muy descriptivo de esta situación se puede producir en cualquier centro deportivo. Imaginemos que Juan y Pedro se encargan del mantenimiento de una instalación y Juan le pide a Pedro que le traiga una “tabla de madera más grande”. Es muy posible que Juan sepa exactamente la medida que necesita, pero no se lo dice a Pedro pensando que éste lo dará por supuesto. Al volver, Pedro le ha traído una tabla de madera más grande que la anterior, pero no lo suficientemente grande como necesitaba Juan. Es posible que entonces comiencen una discusión provocada porque Juan no ha formulado y transmitido el mensaje de una forma que Pedro pueda comprenderla. De ahí que sea importante hacerse entender.

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5. Principio de atención y escucha: el jefe deportivo no sólo comunica, sino que también es el receptor de determinados mensajes. Por ejemplo, cuando una plantilla le expone un problema para que lo gestione, es el receptor del mensaje. Por eso, es necesario que en momentos como ese recuerde y valore lo gratificante que es sentirse escuchado y comprendido cuando él habla. De esa forma, logrará mejorar su capacidad de escucha y atención, ya que esta es una actitud activa en la comunicación. Y, generalmente, es una cualidad desconocida y mal aprovechada. Escuchar implica más que oir. Es saber interpretar el mensaje que alguien nos quiere transmitir.

6. Principio de la utilización de la organización informal: la comunicación no solo se realiza de forma directa a través de reuniones o en conversaciones de tipo formal entre director deportivo y empleados. También existe otra estructura de comunicación conocida como organización informal, y que está relacionada con aquellos métodos de comunicación indirectos y sutiles. Es decir, imaginemos que en el vestuario masculino de la plantilla de un centro deportivo existe malestar con un miembro porque no tiene los hábitos de higiene adecuados. La directora del centro, entendiendo que la comunicación de ese malestar puede resultar humillante para el trabajador, puede decidir comunicárselo mediante una forma indirecta. Es decir, concertando una reunión privada y de índole más informal para transmitirle con tacto y sin exponerlo delante de la plantilla el malestar que hay.

Aspectos finales sobre la comunicación

Por lo tanto, la comunicación ocupa un lugar tan importante en el trabajo del gestor deportivo que éste debe desarrollar y mejorar su capacidad personal en este apartado. Aprender a controlar los sentimientos y ser capaz de transmitir el mensaje de la manera más sencilla son aspectos que pueden marcar el éxito y el fracaso dentro de una organización. La comunicación, por lo tanto, es vital para la consecución de objetivos. Así que el director deportivo tiene que aprender a comunicarse de manera íntegra y auténtica, con simplicidad y claridad, saber escuchar bien a las personas que lo rodean, sobre todo a sus subalternos, y ser capaz de utilizar eficazmente el feed-back. Es decir, todas aquellas situaciones y experiencias que haya vivido anteriormente a lo largo de su carrera profesional y que puedan aportar conocimientos para afrontar nuevas situaciones.

Por último, debe aprender a utilizar con prudencia y en el momento oportuno las diversas redes informales de comunicación y de circulación de la información que, con el tiempo, se desarrollan y arraigan en cualquier organización deportiva. Tal y como se ha expuesto en el apartado anterior, un director deportivo debe saber utilizar las redes formales e informales de la comunicación. Las primeras las utilizará para llevar a cabo la transmisión de mensajes oficiales que afecten de forma directa a una plantilla. La segunda, será recomendable utilizarla para llevar a cabo ciertas estrategias de comunicación que puedan suponer un problema y que deban ser tratadas de una forma sutil.

Conclusión

La comunicación en un centro deportivo resulta imprescindible para la consecución de los objetivos de una organización. El gestor deportivo debe ser el eje de esa comunicación, y por eso tiene que desarrollar ciertos principios desarrollados con su personalidad para transmitir los mensajes de forma correcta y que se entiendan para los receptores. Ser conciso, claro y saber interpretar y escoger la manera de decir las cosas según la situación deben ser habilidades propias de un director deportivo. Al fin y al cabo, el 80% de la jornada laboral de un gestor deportivo está relacionada con la comunicación. Por eso, es importante ser capaz de transmitir ideas de la forma más adecuada posible.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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