La gestión de las infraestructuras deportivas en la actualidad

La gestión de las infraestructuras deportivas en la actualidad

La gestión de las infraestructuras deportivas en la actualidad

Introducción

La gestión de infraestructuras es actualmente una de las vertientes de dirección más importantes de los gestores deportivos. Aunque no siempre ha sido así. Hace apenas unas décadas el deporte, en general, y las instalaciones deportivas en concreto, ni tan siquiera se dirigían. Simplemente su cuidado quedaba en manos de la figura del “encargado”, que era el responsable principal del mantenimiento del centro. Pero a partir de los años 80, al comenzar la eclosión del deporte en España, irrumpieron nuevos conceptos dentro de la gestión deportiva: el de dirección – y director deportivo – y pocos años después apareció el de gestión del deporte y, como consecuencia, del gestor deportivo tal y como lo conocemos hoy. Como consecuencia, en la actualidad resulta impensable deslindar los conceptos de instalación deportiva y gestión. Por eso, este artículo tratará de esclarecer los conceptos de gestión pública, privada y sin ánimo de lucro de las infraestructuras deportivas, un tema muy útil para los futuros gestores.

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Gestión pública y gestión privada de las infraestructuras deportivas

La gestión pública y privada de las instalaciones deportivas han sido siempre dos conceptos claramente diferenciados, incluso antagónicos. Pero en los últimos años se han introducido una serie de estructuras legales y de colaboración entre ambos ámbitos que ha supuesto un cambio importante. Actualmente existe toda una gradación de modos distintos de gestionar los servicios y las infraestructuras deportivas que van desde la gestión pública a la privada. Por lo tanto, cada vez con mayor fuerza se observan planteamientos de gestión en los que están presentes la iniciativa privada y la pública. Quedan, pues, diferenciados los conceptos de titularidad de la instalación y titularidad de la gestión del servicio. Es decir, hay que distinguir entre quién es el dueño de la instalación (generalmente en el ámbito local los Ayuntamientos) y las empresas que ofrecen un servicio determinado dentro de la infraestructura (como por ejemplo, una empresa que ofrece servicios, como un gimnasio o un club de fútbol dentro del recinto polideportivo municipal). En definitiva, todas las instalaciones deportivas se gestionan. Sin embargo, cuando se habla de modos de gestión se está, en general, aludiendo a los modos legales y vigentes que puede utilizar la Administración pública y la iniciativa privada para llevar a cabo sus servicios públicos y deportivos en la actualidad. Por tanto existen dos opciones:

1. Gestión privada: una empresa con ánimo de lucro se encarga de hacer funcionar el centro y de explotar las instalaciones, que son de su propiedad. Ejemplos de ello son las conocidas cadenas de gimnasios que todos hemos visto e incluso utilizado alguna vez en la vida, o los clubes de fútbol profesionales. Las instalaciones también pueden gestionarse de esta manera a través de asociaciones deportivas o federaciones sin ánimo de lucro, con la intención de fomentar el deporte y el asociacionismo local.

2. Gestión de la Administración pública: la dirección total por parte de la Administración es cada vez menos habitual, pero la pueden realizar tanto ayuntamientos, como diputaciones provinciales o incluso autonómicas. Existen dos: la directa y la indirecta.

Cuadro ilustrativo de la gestión de infraestructuras en la actualidad

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Modos de gestión de una instalación pública

Dentro del ámbito legal, existen dos formas claramente diferenciadas mediante las que un ente público puede gestionar una infraestructura deportiva: mediante la gestión directa y mediante la gestión indirecta. Respecto a la primera de ellas, esta puede hacerse de diferentes maneras:

1. A través de la gestión por la propia entidad local, en la que ésta no sólo es la titular del patrimonio, sino que también ofrece un servicio determinado con la intención de producir un beneficio social. Es el caso de algunos polideportivos de municipios pequeños, donde no existe un tejido empresarial importante para ceder la gestión del servicio a una empresa privada.

2. Mediante un organismo autónomo local. Es decir, un ayuntamiento o diputación provincial crea un organismo independiente pero de titularidad pública para gestionar un centro deportivo. Este organismo debe rendir cuentas al ente que lo ha creado, pero su funcionamiento es autónomo respecto de esa entidad.

3. Mediante una entidad pública empresarial local.

4. A través de una sociedad mercantil local, cuyo capital social pertenezca íntegramente a la entidad local o a un ente público de la misma.

La segunda opción es la gestión indirecta. Los tipos de gestión pública indirecta son los siguientes:

1. Concesión: el ente local cede a un empresario el servicio que se proporcionará en la instalación, pero éste tiene que asumir el riesgo de hacerlo. Es decir, el ente público se desvincula de beneficios o pérdidas que puedan ocasionarse. Las razones que llevan a un Ayuntamiento o provincia a realizar este tipo de gestión son varias. Una de ellas es para potenciar las empresas de servicios de la localidad donde se encuentre la infraestructura, o para gestionar instalaciones que son rentables económicamente pero que a la Corporación local no le interesa asumir esa competencia.

2. Gestión interesada: en esta variante, la Administración y el empresario participarán en los resultados de la explotación del servicio en la proporción que se establezca en el contrato. Es decir, la Administración invierte dinero en un centro deportivo de manera constante y recibe beneficios por la gestión que realiza otro. La Administración actúa, en definitiva, como un accionista. El empresario, por su parte, ve reducidos los riesgos que tiene invertir en el servicio que se quiere ofrecer – por ejemplo una piscina municipal – y es una manera óptima de apoyar a las asociaciones locales y de extraer un rendimiento económico que, de otra manera, el ente público no recibiría.

3. Concierto con una persona física o jurídica: en este caso, el ente público cede la prestación del servicio a una empresa con el fin de potenciar y hacer partícipes en la gestión municipal a otras entidades de la localidad en cuestión. Se consigue, además, impulsar una actividad deportiva como servicio para la localidad, y se obtiene así un beneficio social.

4. Sociedad de economía mixta: es un modo de gestión en el que la Administración participa, por sí o por medio de una entidad pública, en concurrencia con personas naturales o jurídicas. La Administración se convierte en un accionista más. Este tipo de dirección puede presentar algunos problemas, ya que el ente público no posee la mayoría de las acciones. Con lo cual, la sociedad, por ella misma, puede modificar las condiciones de la prestación del servicio como las tarifas o precios.

Gestión privada sin ánimo de lucro

21-10-16-1Como se ha comentado anteriormente, la gestión privada de una infraestructura deportiva también tiene dos modalidades. Tal y como también sucede en la gestión pública, que se divide entre directa e indirecta, aquí se pueden distinguir entre las gestiones que persiguen lucrarse y las que no. Las primeras, son aquellas instalaciones de titularidad privada y que ofrecen un servicio también privado. En este tipo de gestión, se persigue un beneficio económico claro. Son, por ejemplo, los muchos gimnasios que hoy día podemos encontrarnos en cualquier gran ciudad, muchos de ellos convertidos ya en cadenas debido al auge del deporte en la actualidad.

Pero también existe otro modo de gestión que no persigue el beneficio económico, sino el deportivo o el social. Es la conocida como gestión privada sin ánimo de lucro. Según la Ley del Deporte, las Asociaciones deportivas se clasifican en clubes, agrupaciones de clubes de ámbito estatal, entes de promoción deportiva de ámbito estatal, ligas Profesionales y federaciones deportivas españolas. Dentro de este conjunto de asociaciones, los clubes son sin duda el elemento básico sobre el que se sustenta el deporte en España y el principal referente como asociación deportiva. Existe además una distinción entre los clubes según la Ley: los que se dedican al fomento del deporte de base y los que persiguen el desarrollo del deporte de élite, profesional y el deporte espectáculo. En cambio, la ley se muestra muy laxa respecto a las funciones que pueden desempeñar. Pero, ¿qué se considera como Club deportivo?

“...las asociaciones privadas, integradas por personas físicas o jurídicas que tengan por objeto la promoción de una o varias modalidades deportivas, la práctica de las mismas por sus asociados, así como la participación en actividades y competiciones deportivas”

A su vez, y dependiendo de las circunstancias de cada club, también existen otras distinciones: la de club deportivo elemental, la de club deportivo básico y la de las sociedades Anónimas Deportivas. Sin embargo, la ley sí que define claramente las funciones de las Federaciones deportivas. Su definición legal es la siguiente:

“...son Entidades privadas, con personalidad jurídica propia, cuyo ámbito de actuación se extiende al conjunto del territorio del Estado, en el desarrollo de las competencias que le son propias, integradas por Federaciones deportivas de ámbito autonómico, Clubes deportivos, deportistas, técnicos, jueces y árbitros, Ligas Profesionales, si las hubiese, y otros colectivos interesados que promueven, practican o contribuyen al desarrollo del deporte”.

Por lo tanto, la gestión privada del deporte sin ánimo de lucro implica muchos más condicionantes para su desarrollo que la que persigue lucrarse. Todos esos condicionantes se encuentran establecidos en la legislación del deporte de cada país. Aunque independientemente de ello, el asociacionismo sin ánimo de lucro es una de las piezas claves para el desarrollo y fomento del deporte en un país. Con ello, no sólo se fomenta el tejido social de una localidad, sino que además se promueve una cultura deportiva y se proporciona un beneficio social muy importante.

En definitiva, las formas de gestión de una infraestructura deportiva son muchas. Algunas buscan el beneficio económico y otras, como la pública y la privada sin ánimo de lucro, el beneficio social. Pero todas las formas, son imprescindibles en una sociedad desarrollada.

Conclusión

La gestión de infraestructuras ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Además de las ya existentes modalidades de gestión privada con ánimo de lucro y sin ánimo de lucro, se han incorporado nuevas formas de gestión pública híbridas entre ambos mundos. Por lo tanto, cuando se habla de gestión pública ya no sólo se hace referencia al modo clásico de las Administraciones de promover el deporte en una sociedad. También se hace referencia a las muchas formas de colaboración entre el sector público y privado en la gestión de instalaciones. Son, en definitiva, las ya mencionadas gestión directa e indirecta.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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