¿ Entrenadores noveles o veteranos para equipos base ?

Entrenadores noveles o veteranos para la base ?

¿ Entrenadores noveles o veteranos para equipos base ?

En cualquier deporte, en su aspecto más relacionado con la formación de la base, los clubes tienden a posicionar entrenadores nóveles en sus categorías más formativas, provocando la incógnita de si es una decisión acertada o no.

En cualquier deporte, la base es el espacio donde se forman los más pequeños y en general se tiende a ubicar entrenadores noveles o muy jóvenes para acompañar a esos pequeños que algún día estará arriba si todo les acompaña. La realidad es que es muy pequeño el porcentaje de deportistas que llegan a estar en las categorías más altas del Club habiendo transitado todas las categorías del mismo.

En este artículo, el punto de partida estará situado en dar un paso adelante en el tiempo. Imaginemos el momento en el que esta decisión ya ha sido tomada y el entrenador inexperto se pone manos a la obra con la consigna de acompañar a un equipo de infantiles o juveniles a la hora de empezar a consolidar todos los aprendizajes incorporados en las categorías inferiores. Semejante trabajo visto desde una mirada falta de experiencia, no parece nada complicado. Y sin embargo, lo es.

Y lo es porque debemos entender la responsabilidad que adquiere un entrenador en las categorías de formación. En esas etapas, los jugadores deben entender el deporte que practican, disfrutarlo y entenderlo, teniendo en cuenta que pueden decantarse tanto la buena como la mala información en función de la calidad tanto técnica como humana del entrenador, y la falta de experiencia suele llevar a no preveer situaciones que pueden llevar a que los deportistas adquieran conocimientos erróneos en una época en la cual todo son esponjas que se quedan con todo.

1210-1El entrenador joven, con muchísimas ganas, pero con poca capacidad para adelantarse a las dificultades, debe tener unas herramientas básicas para poder corregir este déficit de intensidad en experiencia y conocimientos, especialmente en las categorías de base. Estas herramientas, empiezan por él mismo y por su propia capacidad para aprender y para pedir soporte a otros entrenadores más expertos que él.

Cuando un Club apuesta por un entrenador novel e inexperto, sería muy interesante que dispusiese de un Director Técnico formado en Coaching y muy preparado para acompañar y sostener una situación de éstas características. Como todo , tiene sus luces y sus sombras.

La parte positiva tiene que ver con el hecho de dar oportunidades a los nuevos entrenadores y la parte no tan interesante tiene que ver con la falta de experiencia y de consignas claras para atender las necesidades reales del grupo.

En esa línea, tenemos por una parte el aprendizaje deportivo, donde el responsable del club y otros entrenadores más veteranos deben proporcionar orientación, con el objetivo de que pueda tener claro que conceptos técnicos y tácticos son los necesarios para el equipo que entrena y por otro lado, sería interesante la colaboración de un Coach que pueda dar soporte en la gestión del dominio humano tanto del equipo como de la relación con los padres.Puede ser tarea del Coach realizar un seguimiento para comprobar que se cumple con lo estipulado y que no cae en el tentación de aplicar conceptos personales que no son aptos para los deportistas más jóvenes.

El aspecto más emocional del entrenador y la orientación con respecto a su equipo, correspondería al coach deportivo. El entrenador joven debe entender que su función es sobre todo la de formar a los deportistas y que si quiere obtener los objetivos marcados en este nuevo mundo para él no debe depender de los resultados (marcas, marcador o tanteo) sino de su forma de trabajar y de entender al grupo humano con el que está. Desde nuestro punto de vista, esa es la clave para poder progresar.

El Coach orientará al entrenador para que atienda los estados emocionales de sus jugadores, para que escuche los egos tanto de forma individual como engranados en el sistema de modo que pueda comunicarse con el grupo desde la transparencia e incluyendo todo lo que vaya surgiendo. No olvidemos que en estas edades los cambios hormonales suelen jugar malas pasadas. Si en el cuerpo técnico está contemplada la figura del Coach, este soporte puede hacer que el entrenador novel pueda entender y afrontar con más tranquilidad y mejor adaptabilidad el trabajo diario con su equipo y especialmente que el entrenador puede ver, de manera más clara, el efecto mejora en él mismo y como consecuencia en su equipo.

¿Qué aspectos puede mejorar el entrenador novel con esta ayuda extra? Veamos algunos puntos donde este soporte puede ser de utilidad:

- Críticas de los padres: muchos padres ven a su hijo como los próximos Messi o Gasol, sin ir más allá del deporte y sin tener en cuenta lo que eso representa en la educación de su hijo. Cualquier decisión tomada que no sea de su agrado se convierte en un ataque hacia su hijo. También muchos padres son entrenadores en potencia, sobre todo si ven que el entrenador es muy joven. El coach puede ofrecer un soporte al entrenador y una visión alternativa a los padres con el objetivo de poder afrontar una relación de comunicación con estos padres y tener más seguridad en a la hora de argumentar las decisiones y verse reforzado frente a los jugadores.1318-3

- Críticas de otros entrenadores: como en el mundo real, nadie es inmune a los comentarios de compañeros de profesión. Sabemos que actualmente y por desgracia estamos en una sociedad más destructiva que constructiva en lo que respecta a la comunicación. Nunca llueve a gusto de todos y mi paraguas siempre es más pequeño que el de los demás. Bajo este paradigma, el Coach puede acompañar al entrenador a entender que su trabajo es el más importante y que las críticas pueden ser un punto de inflexión desde donde empezar a observar otras posibilidades que le permitan expandirse y mejorar habilidades, siempre que la crítica sea razonable y bien argumentada. Una, dos o tres críticas siempre son útiles, por más duras que sean, pues todo es mejorable. Hay que entender que las críticas no son censurables sino compartibles.

- La clasificación. Este aspecto, que parece escondido, es posiblemente más peligroso que cualquier crítica de nadie. Ver la clasificación, implica que el entrenador joven crea que el ganar partidos le lleve a ser halagado y le haga creer que su trabajo es más que satisfactorio. El objetivo de un buen Coach es orientar al entrenador a darse cuenta de que el ganar o perder no es sinónimo de éxito. En las categorías de formación una buena derrota puede ser el mejor de los aprendizajes, ya que el peso del trabajo bien hecho debe estar por encima de un marcador. La derrota bien peleada ante un gran rival puede llegar a ser más positiva que una victoria descafeinada sin dar lo mejor de sí mismos.

- Devoción por otros entrenadores. ¿Quien no ha tenido un referente alguna vez? En el caso de los entrenadores jóvenes, casi siempre es el entrenador del equipo donde juegan. El entrenador novel puede tener la tentación de trabajar a sus jugadores con las mismas estrategias que él está siendo entrenado. Ahí el coach debe dejar de lado los aspectos tácticos y técnicos y orientar a este joven entrenador para que entienda la diferencia de nivel y de trabajo a realizar y hacerle ver que está condenado al fracaso como entrenador si hace “un copia y pegar”.

- El “colegueo”. El entrenador joven tiende a, con el objetivo de ganarse a su grupo, convertirse en su “colega”. Es difícil hacer entender al entrenador novel que se han de separar las situaciones, primero por su juventud y segundo por la necesidad de encontrar vías de acercamiento para poder tener “gestionado” al grupo. Es muy importante hacer ver al entrenador novel que no se debe traspasar la línea aunque el Coach se encargará de enseñar cómo hemos de relacionarnos con el deportista para que se sientan entendidos, acompañados, escuchados y valorados sin que tengamos que debilitar los límites de la relación profesional.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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