Campamentos de deporte para niños. 2ª parte

Campamentos de deporte para niños.

CAMPAMENTOS DE DEPORTE PARA NIÑOS. 2ª PARTE

Despedimos el artículo anterior justo cuando nuestro sueño de diseñar y gestionar un campamento deportivo infantil, parecía haber demostrado su previsible viabilidad más allá de las libretas, calculadoras e hipótesis, en las que tantas veces lo habíamos intentado plasmar en el pasado.

juegos314x209Con un presupuesto de partida establecido, donde las cifras de ocupación e ingresos mínimos nos indican el objetivo económico a perseguir para garantizar la ejecución del proyecto, llega el momento de abandonar la tranquilidad de la oficina, y sumergirse en una apasionante vorágine de tareas y quehaceres, que debe desembocar en el perfecto ensamblaje de todos los elementos, que forman parte del planning general que hemos desarrollado.

Se trata, al fin y al cabo, de aplicar todos nuestros conocimientos en gestión deportiva, con la única finalidad de obtener una puesta en marcha del campamento, lo más eficiente posible en términos de aplicación de recursos necesarios, y optimización de los resultados deportivos, de ocio y rentabilidad.

Concreción del organigrama de recursos humanos

Aunque ya habíamos esquematizado una posible estructura del personal necesario, para el buen funcionamiento de nuestro campamento deportivo infantil, así como de la jerarquía de mando e interacciones a la que deberían someterse, es preciso proceder a la toma de decisiones definitivas a este respecto.

En primer lugar, debemos determinar el número de niños y niñas que asignaremos a cada tutor - entrenador del campamento. En este sentido, tenemos que diferenciar el volumen de individuos, que pueden ser bien dirigidos a la hora de participar en las actividades puramente deportivas frente a aquellas que tienen un mayor perfil de convivencia social, como pueden ser las charlas, las comidas o el aseo.

Como referencia, es bueno saber que la Unión Europea establece una proporción ideal de unos diez niños por tutor, aunque la media de los países miembros tiende a ser algo superior. Por tanto, si hemos fijado en doscientos el número de participantes del campamento, parece sensato optar por una estructura orgánica, con veinte monitores que se responsabilizarían del cuidado directo de diez niños cada uno.

A la hora de entrenar, competir y jugar, una buena opción complementaria sería la de juntar dos de estos grupos en cada sesión deportiva. El motivo no es otro que, adaptar el ejercicio físico que desarrollan los niños, a la propia dinámica del deporte en cuestión. Máxime teniendo en cuenta que, en la mayoría de las disciplinas de equipo, las plantillas están compuestas por quince o veinte miembros, y que los ejercicios y entrenamientos que abarrotan los libros de preparación deportiva, suelen seguir estos cánones de manera sistemática.

Teniendo claro este aspecto, lo siguiente será proceder a la selección y contratación de las personas que desempeñen dichas tareas.

Educar y dirigir a niños en edad de aprendizaje y maduración personal es, posiblemente, una de las tareas de mayor responsabilidad a las que podamos enfrentarnos. Todos hemos sido pequeños y, echando la vista atrás, no será difícil que podamos identificar a aquellos educadores que más han marcado nuestro crecimiento, tanto para bien como para mal.

Además de contar con aquellas titulaciones que respalden la calidad de los conocimientos y enseñanzas que queremos inculcar a través de nuestro campamento deportivo infantil (preparación física y deportiva, nutrición, ocio y entretenimiento…), el personal que va a estar en contacto directo con los niños debe poseer ciertas habilidades esenciales, como son la facilidad comunicativa, la empatía, la capacidad de reacción ante situaciones y preguntas inesperadas y, sobre todo, paciencia.

Para finalizar la confección de un equipo de trabajo en el que podamos depositar nuestra total confianza, resulta recomendable trabajar en el reforzamiento de tres áreas esenciales, que han ido ganado un gran peso dentro del deporte y la sociedad actual: la nutrición, la psicología y la atención médica.

Contar de manera exclusiva y presencial con profesionales de este tipo en nuestro campamento sería lo ideal. Sin embargo, estos servicios no siempre serán asumibles para nuestros presupuestos, con lo que deberemos buscar fórmulas alternativas, como pudieran ser una supervisión íntegra y a distancia del proyecto, manteniendo abierta una vía de comunicación, para reaccionar adecuadamente cuando se les requiriera necesariamente.

También las charlas sobre estas temáticas son otra opción válida y más económica, para enriquecer la formación deportiva de nuestros niños.

De cualquier forma, y elijamos la opción que elijamos, es importante que el campamento cuente, al menos, con un área de fisioterapia permanente, con integrantes instruidos en primeros auxilios y alimentación deportiva. .

dibujo235x235Por último, una vez seleccionada toda la plantilla de recursos humanos del campamento, elegiremos a aquellas personas más adecuadas para, además de realizar tareas de tutorización y enseñanza, se encarguen de la coordinación, dirección y supervisión de todas las actividades que se desarrollen en el seno del mismo.

Ahora sí, podemos dar por cerrada la confección de un adecuado organigrama jerárquico para nuestro proyecto.

Programación de las actividades a desarrollar

Afortunadamente, el deporte, en la mayoría de las ocasiones, es capaz de condensar estos tres objetivos de manera conjunta. En edades tempranas, y con una planificación adecuada, será difícil que los niños no encuentren divertido un partido o juego, en el que se ejerciten de manera entregada mientras adquieren valores, de compañerismo y sana rivalidad, sin ni siquiera darse cuenta.

Si, por ejemplo, nuestro campamento se divide en grupos de asistencia semanal, una posibilidad de alcanzar un buen balance en este sentido, sería la de configurar unos horarios donde, en cada periodo de dos días, los niños afrontaran tres sesiones específicas de deporte por una de ocio, vinculado a actividades sorprendentes, entretenidas y de cierta desconexión con la disciplina deportiva sobre la que gire el proyecto, (ir al cine, a pescar, a visitar un museo o una granja…).

Las sesiones de deporte no deberían exceder nunca de hora y media y, previamente a las comidas o al descanso nocturno, sería oportuno el fijar unos espacios de tiempo libre, donde los niños puedan disfrutar de manera desenfadada y sin la aparente supervisión de los mayores, (aunque esto, evidentemente, sólo debe ser la sensación que perciban los pequeños, pues debe ser una realidad libre pero controlada, a la que estarán vinculados).

Un aspecto que no debemos descuidar actualmente, es el tratamiento de las actividades relacionadas con las nuevas tecnologías. Los niños y niñas a los que vamos a recibir, forman parte de una generación que asume como inherente, la presencia de los dispositivos informáticos en su entorno.

La incompatibilidad de la práctica deportiva con la utilización de móviles, tablets u ordenadores, hacen del campamento una oportunidad única, para enseñarles una lección de gran valor pedagógico: la tecnología debe ser una herramienta útil y complementaria dentro de nuestras vidas, nunca un elemento adictivo que nos cree dependencia y nos aparte de la realidad circundante.

Será nuestra responsabilidad como buenos gestores, el encontrar una proporción equilibrada entre deporte e informática, que permita a los niños disfrutar de su relación con Internet, a la par que van interiorizando los aspectos positivos y saludables que nos aporta el desconectarnos, con cierta frecuencia, de las redes sociales y los videojuegos.

Por último, y con el objetivo claro de ir fomentando la independencia personal de los pequeños, es recomendable limitar la relación con los familiares a una o dos llamadas semanales, no excesivamente largas. Por supuesto, habilitando un teléfono de emergencias permanente, al que los padres puedan recurrir en caso de necesidad.

Material necesario, servicios externalizados y publicidad

Antes de dar por concluido el proyecto de un campamento deportivo infantil, completo y de calidad, tendremos que poner en práctica nuestras mejores aptitudes de negociación. Tanto con los proveedores de servicios indispensables para la puesta en marcha y el desarrollo de la convivencia, como con aquellos que nos vayan a facilitar el material necesario que hayamos establecido en el presupuesto.

Cuando negociamos por primera vez estos términos (seguros, ropa, comidas…), debemos hacerlo con la visión puesta en el futuro, no en la organización de un campamento puntual y esporádico.

campeones335x223

Por otra parte, entendemos que, salvo que dispongamos de unos medios y unos conocimientos multidisciplinares excepcionales, lo más sensato es optar por la externalización de los servicios de comida, ocio… El motivo no es otro que dejar cada parcela del campamento en manos de profesionales específicos de dichos sectores.

De este modo, nosotros podremos centrarnos de enérgicamente en aquello que realmente dominamos: la gestión y la formación a través del deporte. Es conveniente no perder esta óptica, en especial cuando no tenemos gran experiencia en la organización de este tipo de campamentos. Pese a que pueda parecernos algo más costosa esta opción, bastaría un simple fallo de tipo alimenticio, ante el que no tuviéramos la reacción adecuada, para echar por tierra las posibilidades de futuro del campamento.

Además, existe un elemento que un campamento deportivo infantil tiene la oportunidad de utilizar, para costear parte de estos gastos extra: el de la publicidad.

Es evidente que los niños que participarán en nuestro proyecto, constituyen uno de los públicos objetivo, sobre los que las marcas intentan trabajar más intensamente. El objetivo de los anunciantes es el de crear colectivos de consumo presente y futuro, y no hay mejor núcleo poblacional para rentabilizar una inversión publicitaria que el que se encuentra en la base de la pirámide demográfica.

Multinacionales de la bebida deportiva, empresas textiles, aseguradoras… no perdamos la oportunidad de beneficiarnos de su interés por nuestro proyecto. Eso sí, actuemos responsablemente en la elección de los anunciantes. También esta decisión se dejará notar en el desarrollo de nuestros pequeños alumnos y deportistas.

Desde que una vaga idea comenzará a germinar, en nuestra mente de gestores deportivos, hasta el instante previo a la puesta en marcha del proyecto, punto en el que nos encontramos en este momento, posiblemente hayan pasado muchos años.

Pese a ello, la constancia y las ganas de llevar a cabo un campamento deportivo infantil de calidad que responda a las necesidades de los padres y niños, nos ha impulsado a completar este complejo recorrido que separa lo abstracto de lo práctico.

Aunque cada diseño particular tendrá sus características concretas, seguir con tenacidad y convicción las pautas desarrolladas a lo largo de estos dos artículos, nos ayudará a superar con éxito cada una de las etapas centrales que un reto de este tipo nos irá planteando.

Y al fin, tras muchos intentos fallidos, podamos observar con satisfacción como aquel “quizás”, que se encontraba aparcado en nuestro baúl de trabajo, ha logrado evolucionar hasta convertirse en una realidad exitosa.

 

Equipo de Redacción IESPORT

©2010-Julio 2015 IESPORT No se permite la reproducción de este documento ni su transmisión en forma o medio alguno, sea electrónico, mecánico, fotocopia, registro o de cualquier otro tipo, sin el permiso previo y por escrito del editor. Iesport no comparte necesariamente las opiniones vertidas por su equipo de redacción en los documentos publicados.

 

Colaboraciones

Mantente informado