Misión, visión y valores de una entidad deportiva

Misión, visión y valores de una entidad deportiva

Misión, visión y valores de una entidad deportiva

Una entidad deportiva debe definir su misión, la visión que quiere proyectar y los valores de la organización. Esto permitirá ubicar con exactitud el rumbo empresarial de la entidad, tanto para los propios miembros de la entidad de forma interna, como en sus relaciones externas con usuarios y proveedores.

En este caso vamos a estudiar en qué consiste la definición de estos tres conceptos, y cómo se debe realizar este proceso de definición, tan necesario y a la vez tan importante para consolidar la entidad como empresa.

MISIÓN

Cuando nos disponemos a definir la misión de la entidad deportiva nos referimos a su razón de ser, es decir, al motivo por el cual existe esta entidad y a las funciones que va a desarrollar como organización ligada a una comunidad y en un entorno determinado. Por eso en la misión hay que especificar claramente la necesidad que vamos a satisfacer, los usuarios a los que nos dirigimos y los productos o servicios que ofrecemos.

La misión que definamos de la entidad deportiva debe ser amplia, pero al mismo tiempo ser capaz de concretarse, además de ser motivadora y, sobre todo, posible de llevar a cabo. Y es que cuando definamos nuestra misión vamos a estar explicando el ADN de la entidad y a delimitar nuestro negocio actual, además de presentar el negocio y la dirección hacia la que encaminamos nuestro futuro. Por eso la misión irá de la mano de la visión y los valores de la entidad deportiva, que son los elementos que complementan la misión.

Entre los diferentes tipos de misión, hemos de diferenciar entre aquellas que son muy amplias de las que son eminentemente estrechas. En las primeras vamos a dejar un cierto margen de actuación al mostrarnos flexibles en nuestra propia definición, lo que puede generar confusión, al no aclarar demasiado la visión de la entidad.

En el segundo caso vamos a limitar en exceso la capacidad de desarrollo de la entidad, al querer marcar demasiado el camino a seguir donde solo cabe una dirección única, aunque por otro lado vamos a evitar confusiones, ya que todo el mundo tendrá muy clara las motivaciones de la entidad.1379-1

Y es que cuando definimos una misión debemos ser conscientes de su importancia y de la necesidad de realizarla de manera clara y exacta. No obstante, esta definición debe contemplar la identidad corporativa y reflejarla de manera evidente para que todo el mundo sea capaz de establecer la personalidad y el carácter de la entidad deportiva, tanto los miembros y trabajadores de la entidad como los usuarios y abonados.

Además, derivando de la entidad corporativa podremos conocer más información como cuáles son nuestros clientes potenciales, facilitando su acercamiento. Esto aportará estabilidad a la entidad, ya que tanto para los clientes como para los trabajadores todos conocerán las líneas maestras que nos mueven y será fácil que todo el conjunto se dirija hacia la misma dirección, logrando una relación estable y conforme por parte de las dos partes.

Y es que la misión nos debe indicar el ámbito de actuación de la entidad deportiva, por lo que hay algunos identificadores que nos ayudarán a definirla. Por ejemplo, el campo de actividad es uno de ellos, definiendo nuestros productos y servicios, como también lo son las capacidades de las que disponemos, ya que en base a nuestros recursos tendremos ventajas competitivas importantes para lograr nuestra misión.

Si la entidad deportiva desarrolla su actividad en varios frentes y tiene diversificado su negocio, la dificultad para definir la misión aumenta. En este caso lo importante es centrarse en las capacidades principales y en los factores de éxito de cada mercado para ser capaces de obtener los mejores resultados.

En definitiva, cuando definamos la misión debemos hacerlo de forma planificada y proyectando una imagen sólida y completa, ya que la credibilidad de la entidad deportiva está en juego. Debe ser comunicada y difundida a todos los niveles de la entidad, desde trabajadores a proveedores y usuarios, para que motive y la compartan, siendo recomendable repetirla cada cierto tiempo para mantener vivo ese espíritu.

VISIÓN

La visión de la entidad deportiva es la imagen propia que nosotros queremos proyectar al exterior, es decir, la imagen futura de la entidad. El encargado de crear la visión de la entidad es la persona o personas que la dirigen, de manera que deben valorar y analizar las aspiraciones y anhelos que tiene la organización y la capacidad de crear una determinada imagen, tanto interna como externamente.

Para realizar la visión hemos de formular la imagen ideal del proyecto en un texto que marque qué es lo que queremos que la entidad llegue a ser. Se trata de una visión futura en el mejor de los escenarios posibles de lo que puede llegar a ser la entidad. A partir de aquí, todas las acciones que se llevarán a cabo en el ámbito de la entidad y las decisiones que se tomarán tendrán como base esa imagen futura que se quiere alcanzar.

La visión hay que entenderla como una fuente de inspiración para el negocio empresarial, revelándose como la esencia de la entidad deportiva y el lugar del que brota la motivación para superar las dificultades. Además, será el nexo de unión entre todos para mantenerse en la misma dirección y saber hacia dónde queremos llevar la entidad deportiva.

En entidades veteranas y con un largo recorrido, la visión no es tan importante, ya que se supone que la proyección que se realiza de su imagen es la pretendida. Sin embargo, esto no sucede en entidades jóvenes, ya que al no disponer de un bagaje personal importante, su imagen está todavía por construir y deben ser muy cuidadosos a la hora de definir qué es lo que la empresa quiere.

Aplauso31La visión favorece el compromiso de todos los integrantes e incentiva y motiva a todos los niveles para que cada miembro realice su labor en base a un acometido superior. Y si la visión es acertada, evitaremos cambios futuros que pudiera pervertir la esencia de la entidad y desviar su guía.

Pero más allá de la visión, cuando se ha integrado en la entidad deportiva, debemos centrarnos en el propósito estratégico. Es decir, materializar la visión en aspectos concretos e intentar plantear metas ambiciosas que sean un éxito. Además, hay que tener una visión estable y conseguir que toda la entidad, con sus recursos y su capital, se centre en la misma dirección.

Para realizar la visión hay que responder a preguntas como hacia dónde se dirige el proyecto, cómo queremos que sea dentro de unos años la entidad deportiva, cuáles son los productos o servicios que nos definen y cuáles queremos que sean, cuáles son los valores de la empresa y cómo queremos que hablen de nosotros los clientes, los trabajadores y los proveedores.

En resumen, la visión debe ser coherente con la entidad deportiva, además de concreta y acertada. Hay que incluir la filosofía empresarial, la cultura y la identidad de la entidad como los ejes de acción, más allá de la economía y la administración.

VALORES

Los valores de la entidad deportiva son los pilares sobre los que sustenta la propia definición de la entidad, ya que se trata de su realidad y es el centro donde toda su actividad pivota. Además, los valores de la entidad son los valores de sus miembros y, sobre todo, los valores de sus directivos y los que quieren inculcar en toda la organización.

Y es que los valores son necesarios para crecer como entidad, ya que representan el punto de partida desde el que ha de surgir toda la empresa, pero hay que desarrollarlos en condiciones complejas y con el convencimiento real en ellos. De no ser así, los valores pasarán a ser simples frases vacías sin sentido y, lo que es peor, sin aplicación en la actividad de la entidad.

1379-2Los valores son importantes porque son las fuerzas que impulsan a la actividad empresarial, desde el más individual de sus miembros, hasta la totalidad de la empresa como conjunto. Nos posicionan como empresa y marcan el patrón de las decisiones que se tomarán en el futuro.

De hecho, gracias a los valores se promueve la reflexión y se evitan los fracasos en la estrategia y la planificación dentro de la entidad, logrando una baja rotación de trabajadores, ya que los que comulgan con nuestros valores, si los aplicamos correctamente, querrán seguir vinculados laboralmente a la entidad deportiva.

Y es que los valores están relacionados con la identidad de la empresa definiendo su comportamiento ante determinadas situaciones en base al camino al que los directivos quieren enfocar la entidad deportiva.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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