La implantación del pádel en el entorno rural

La implantación del pádel en el entorno rural

La implantación del pádel en el entorno rural

 

Introducción

No se puede negar que el pádel es un deporte de moda. Su origen en España se puede encontrar en la Costa del Sol y otras localidades costeras del sur, allá por los años setenta del siglo pasado. En los noventa ya contaba con una acogida importante en determinados círculos sociales de ciudades importantes como Madrid o Barcelona. Con el paso del tiempo, ha pasado de ser una actividad propia de colectivos con alto poder adquisitivo a generalizarse su práctica en personas con distintos niveles económicos. Varias empresas comercializadoras de ropa y materiales especializados en este sector se han consolidado en el mercado gracias a sus buenos resultados. Incluso muchas urbanizaciones de viviendas de reciente construcción han apostado por las pistas de pádel como acompañantes de las tradicionales piscinas en sus zonas de ocio.

padelTodo parece indicar que, a pesar de la crisis que sufre España, el pádel es un buen negocio para la gestión deportiva, al menos mientras se mantenga esta línea ascendente en la práctica y el consumo relacionado con ella. Para conseguir que así sea, es necesario incidir en una de las asignaturas pendientes de esta disciplina: su presencia en el entorno rural. Los deportes de raqueta siempre tienen más importancia en zonas urbanas. En los pueblos de pequeño o mediano tamaño no siempre hay pistas de tenis o, aun menos, pádel, mientras que sí hay espacios adecuados para la práctica de otros deportes como el fútbol o el baloncesto.

En muchas ocasiones, los proyectos rurales sobre práctica de la actividad física han estado demasiado ligados a los deportes tradicionales. Es hora de cambiar esa tendencia, no por capricho, sino para responder mejor a las demandas y necesidades de la sociedad atendiendo a sus características económicas, sociológicas y demográficas. El pádel debe ser uno de los beneficiados en este proceso de reforma, como veremos a continuación.

¿Cómo “vender” un proyecto sobre pádel a un ayuntamiento rural?

Antes de responder a la pregunta hay que justificar su planteamiento. ¿Por qué hay que contar con una administración pública para poner en marcha una iniciativa que podría hacerse en exclusiva desde el sector privado? En las zonas rurales, cualquier proyecto que desee introducir una materia novedosa debe contar con la institución política más cercana a sus habitantes, es decir, el ayuntamiento en este caso. Cualquier otro procedimiento de inmersión conlleva asumir unos riesgos innecesarios. El nuevo proyecto deportivo planteado debe encajar perfectamente en el plan de dinamización deportiva de la zona elegida. Es necesario haber realizado previamente un estudio de la población, no sólo en lo relativo a la actividad física, sino también en materia económica, división en grupos de edad o dispersión geográfica.

Lo idóneo es que la idea privada obtenga el respaldo del ayuntamiento y se dé lugar a un proyecto mixto que beneficie a ambas partes. A partir de esa situación, respondemos a la pregunta planteada y citamos algunos motivos por los que merece la pena apostar por el pádel en el entorno rural. Algunas instituciones han decidido actuar por sí mismas: La Diputación de Málaga construirá pistas de pádel en 36 pueblos de esa provincia. En otros casos, a falta de campañas oficiales de promoción de este deporte, los propios gestores son quienes deben tomar la iniciativa partiendo de los siguientes puntos fuertes:

-El valor de lo novedoso: El argumento de la escasez de pistas de pádel en zonas rurales puede utilizarse para dar más importancia a los proyectos deportivos de aquellos pueblos que sí las tienen. Los habitantes de las poblaciones beneficiadas valorarán positivamente el esfuerzo de las instituciones que han trabajado para aumentar la oferta deportiva.

-Una forma de socialización de lo exclusivo: A nadie se le quita de la cabeza que hasta hace muy poco tiempo el pádel era considerado un deporte exclusivo de las élites. Su práctica inicial se dio en clubes sociales de acceso muy restringido. Por ello, su implantación en una zona rural estimula la sensación de que el pueblo, poco a poco, va accediendo a los privilegios de las ciudades. Los entornos rurales también tienen derecho a disfrutar de instalaciones deportivas modernas, además de poseer y aprovechar un patrimonio natural envidiable.

-Un deporte para todos: Esta expresión se utiliza como lema fundamental en muchos planes de fomento del deporte elaborados desde el sector público. En el caso del pádel se cumple a la perfección. Es un deporte en el que la distinción de práctica entre sexos es mínima y, desde luego, muy inferior a la de otras disciplinas. Es una actividad ideal para personas de cualquier edad. Es poco exigente en cuanto a condición física con respecto al resto de deportes de raqueta. Además, el reglamento es fácil de comprender.

-Un deporte para todos los bolsillos: El pádel no es un deporte caro, ni para las instituciones públicas ni para quienes lo practican. El coste de construir unas instalaciones adecuadas no es muy elevado, según se analizará en un punto posterior. El equipamiento básico necesario está al alcance de cualquier familia, o en cualquier caso, no se diferencia mucho del dinero que hay que gastarse para practicar los deportes más generalizados. Pueden adquirirse palas de una calidad y durabilidad aceptables por entre 30 y 50 euros. El coste del pack de tres bolas de pádel es inferior a 4 euros.

-Rentabilidad social: En localidades con poca población no es viable realizar una inversión en instalaciones deportivas que no puedan ser disfrutadas por un número importante de personas. Por el contrario, el pádel se practica generalmente en parejas, es decir, implica a cuatro personas de forma simultánea. Además, puede practicarse a cualquier hora del día, por lo que pueden calcularse entre 30 y 40 usuarios potenciales diarios, una cantidad más que aceptable. La estimación puede variar según cuál sea el rango horario fijado para practicar esta actividad.

Datos básicos para desarrollar un proyecto rural relacionado con el pádel

-Ubicación de las instalaciones: Las dimensiones de una pista de pádel son pequeñas en comparación con la superficie de juego de otros deportes. Por ello, puede resultar más sencillo aprovechar cualquier terreno pequeño y ubicar la pista en una zona céntrica del pueblo. Así resultará cercana y accesible para la población, frente a los polideportivos que se construyen a las afueras, en zonas más frías y despobladas, y que restan atractivo a la práctica de la actividad física.pistapadel

-Coste de las instalaciones: Construir una pista de pádel con los últimos avances del mercado puede costar entre 15.000 y 25.000 euros. La cantidad varía al alza o a la baja según la localización geográfica, la empresa elegida o la calidad de los materiales utilizados. La tendencia actual es utilizar paredes de vidrio templado en lugar de las tradicionales de valla metálica, bloque y cemento. Sin embargo, es posible que estas últimas puedan ser más recomendables frente a condiciones climáticas adversas. Hay que analizar las necesidades de cada población. Probablemente no se prevea la celebración de ningún torneo oficial en esas instalaciones, por lo que no es necesario que se utilicen los últimos avances técnicos y homologaciones. Si no se puede garantizar el buen mantenimiento de la moqueta de césped artificial, quizá haya que optar por un suelo de cemento. También hay que tener en cuenta qué tipo de iluminación es la más adecuada. Si se elige bien entre las alternativas anteriores, se reducirá el precio de forma notable. Los criterios a tener en cuenta deben ser la seguridad y la mayor durabilidad posible.

Las fases de construcción de la pista de pádel son las siguientes: movimiento de tierras, cimentación, cubierta, montaje de estructuras, montaje de vidrios o bloques, colocación del césped u otra superficie elegida, equipamiento, pintura, instalación eléctrica y verificación.

-Gestión y aprovechamiento de las instalaciones: Si se busca conseguir una buena aceptación del pádel allí donde supone una novedad, es necesario recurrir a un monitor que introduzca en este deporte a los nuevos jugadores. Lo ideal sería que el emprendedor que encabeza la iniciativa privada pudiera realizar esta tarea y obtener algún beneficio inmediato de ella, gracias a las condiciones ventajosas facilitadas por el ayuntamiento. Esa persona debe tener un perfil muy amplio, ya que probablemente va a tener que ocuparse de actividades de enseñanza, mantenimiento, gestión económica, venta de material especializado… No hay que ver esa acumulación de tareas como un aspecto negativo, sino como una oportunidad para obtener ingresos y consolidar el proyecto de forma directa. Por otro lado, el uso de las instalaciones y demás servicios puede ser sufragado por el ayuntamiento o por los propios usuarios, dependiendo de las circunstancias de cada población. En cualquier caso, hay que recordar que esta iniciativa, aun teniendo los beneficios de una baja o ventajosa inversión inicial, debe estar preparada para adaptarse a contextos y respuestas sociales muy diversas.

 

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