Ideas básicas para financiar un equipo de fútbol base


Las entidades deportivas se enfrentan en el presente a situaciones económicas precarias y muy difíciles de superar. El fútbol es quizá la disciplina en la que mejor se aprecia esta coyuntura, sobre todo en su ámbito profesional. En ese sector sí puede afirmarse a partir de casos concretos que muchos clubes han vivido por encima de sus posibilidades y ahora están pagando por esos excesos, además de sufrir la retirada del apoyo de instituciones públicas y privadas. Cada verano se conocen casos preocupantes de impagos a deportistas, descensos administrativos, fraudes en la gestión o incluso desapariciones de entidades con mucha historia. Sin embargo, estas calamidades no deben afectar, al menos directamente, al deporte base, entendido como actividad formativa que realiza una gran labor social con niños y jóvenes.

El fútbol base y aficionado tiene ahora una buena oportunidad para demostrar que su existencia es imprescindible en una sociedad saludable que sitúa al deporte en un lugar central. Para conseguirlo, tiene que transmitir valores positivos que atraigan a públicos diferentes, que deberán asumir roles también distintos. En este documento, se hace referencia a los equipos de fútbol base cuyo objetivo principal no es el entrenamiento de futuros futbolistas profesionales, sino la formación integral de la persona desde un enfoque deportivo. En estas entidades no hay ánimo de lucro, sino que por su naturaleza se asemejan más a asociaciones con fines de interés público. Al abordar un proyecto de fútbol base, hay que definir esos objetivos que se han adelantado en líneas anteriores y que deben servir como referencia posterior ante cada decisión que haya que tomar.

El gestor deportivo debe tener claro por qué crea o mantiene un equipo de fútbol base, por qué lo hace en un lugar determinado y cuáles son las metas que hay que alcanzar al final de cada temporada. Se puede ir respondiendo a estos interrogantes de formas muy diversas. En primer lugar, hay que reconocer que hacerse cargo de un equipo de fútbol base es una buena salida para quienes se inician en la gestión deportiva o para quienes viven una situación de retirada de la práctica del deporte profesional. El nivel de exigencia es menor en cuanto a resultados competitivos, aunque se mantiene en otros aspectos.

Por otro lado, crear una entidad de estas características o asumir el control de una ya existente en un punto geográfico determinado supondrá hacer frente a distintos fines. En un entorno rural, participar en un equipo de fútbol base puede convertirse en la única actividad deportiva extraescolar ofertada para algunos grupos de edad. En cambio, en una ciudad se puede buscar la integración de distintos grupos poblacionales separados por contextos sociales de marginación o, simplemente, se puede aspirar a enriquecer la oferta deportiva para niños con un punto de vista que aporte algo nuevo a lo ya existente.

Todo lo expuesto se enmarca en un momento actual en el que las instituciones especializadas se replantean las estructuras y aspectos básicos del deporte base, por lo que hay cierta incertidumbre. En cualquier caso, es buen momento para reivindicar su importancia como motor en la construcción de una sociedad mejor. Su configuración jurídica no sitúa a esta actividad como un servicio público en sentido estricto. Sin embargo, su control a través de las federaciones deportivas, consideradas como entidades especiales, deja claro que la actividad física reglada es algo prioritario para la sociedad y los gobernantes. Recortar los fondos destinados al deporte base puede considerarse recortar de forma indirecta en educación. La trascendencia de este sector no hace sino exigir más responsabilidad a quienes trabajan en él, que también tienen que asumir un compromiso de austeridad pero sin prescindir de aspectos básicos como la seguridad de los deportistas más jóvenes.

Fuentes clásicas de financiación de un equipo de fútbol base

Las pequeñas entidades y asociaciones deportivas han hecho frente a situaciones económicas difíciles desde sus primeros días de existencia. Por ello, las consecuencias de la crisis no son nuevas para ellas, aunque sí puedan agravar cada caso concreto. Si las familias sufren para llegar a fin de mes, los equipos de fútbol base tienen problemas para que sus fondos se mantengan hasta el final de la temporada. Para conocer mejor su realidad cotidiana, se analizan a continuación las principales fuentes de financiación que han facilitado la subsistencia de estos proyectos en los últimos años.

• Ayudas y subvenciones:El deporte base debe tener el respaldo de federaciones deportivas y de organismos públicos que van desde el nivel local al nacional. Este apoyo se ha materializado en aportaciones económicas enmarcadas en convocatorias oficiales que se basan en la igualdad y en el premio a los méritos conseguidos o a necesidades especiales. Las cuantías de estas ayudas han ido disminuyendo al mismo tiempo que ha aumentado el esfuerzo de las instituciones por rentabilizar al máximo cada cantidad concedida. El gestor deportivo debe saber que las subvenciones públicas hay que ganárselas con una actitud cada vez más profesional, siguiendo los requisitos administrativos e innovando en todo proyecto. Cada vez se conceden menos fondos por el simple hecho de estar inscrito en una liga de determinada categoría. Ahora importa más el plan a largo plazo de la entidad, el número de miembros, la calidad formativa, el juego limpio, los buenos resultados organizacionales acreditados en temporadas anteriores…

• Cesión de instalaciones:Supone otro método para que las instituciones públicas apoyen al deporte de base. La cesión de espacios deportivos es fundamental para que la gran mayoría de pequeños equipos, sobre todo los más modestos en cuanto a recursos, puedan tener un lugar en el que jugar. La dependencia del sector público en este aspecto es casi absoluta y, fortunadamente, parece que la mala situación económica va a servir para que se mejore la gestión de los recintos deportivos. España tiene buenas instalaciones deportivas y todos sus usuarios, desde el futbolista hasta el entrenador pasando por el espectador, son responsables de mantenerlas en buen estado, porque no se esperan grandes inversiones de mejora en ellas en los próximos años. El buen uso de un campo de fútbol, por ejemplo, puede garantizar que la próxima temporada se prorrogue sin problemas su cesión y puede situar al equipo en ventaja competitiva con otras entidades que no hacen sus deberes de mantenimiento.

• Cuotas de los padres:La mayoría de los equipos de fútbol base no puede subsistir sólo con las aportaciones de la Administración, por lo que tiene que recurrir a las familias de los pequeños deportistas. El copago en estas actividades es mucho más antiguo y lógico que el que se va implantando en otros campos trascendentales como la sanidad o la educación. Si las entidades de fútbol base no tienen ánimo de lucro y su financiación es difícil, es evidente que se necesita la colaboración de las familias, que están interesadas en que sus hijos practiquen deporte cerca de casa y no tengan que acudir a una localidad cercana, por poner un ejemplo real. Para establecer una cuota no hay una regla universal, sino que hay que tener en cuenta la realidad socioeconómica del entorno. Incluso se puede ir más allá y aplicar a esta área recaudatoria algunas prácticas habituales en otros sectores. Por ejemplo, no es mala idea establecer descuentos o exenciones de pago para padres desempleados o familias numerosas con pocos ingresos. El responsable de fútbol base es a la vez gestor y educador, por lo que debe conocer lo máximo posible la realidad familiar de los niños, protagonistas de su proyecto. Además, así se conseguirá mejorar la valoración del equipo en su entorno. Otra opción es ofrecer a los padres que, en lugar de abonar una cuota fija, ofrezcan una aportación a la entidad de otro tipo, ya sea a través de trabajo o mediante la satisfacción de otra necesidad de la organización.

• Aportaciones de empresas:En este punto se repiten las circunstancias expuestas en los párrafos anteriores. Hay que insistir en la idea de que si el apoyo no puede ser económico, se debe buscar alguna otra forma de colaboración por la que entidades privadas de todo tipo colaboren con el equipo. Si no se puede patrocinar una equipación, quizá sí se pueda poner publicidad en unas valiosas camisetas de entrenamiento. Este vínculo con las empresas debe ser mayor si en ellas hay familiares de los integrantes del equipo.

• Fiestas y actos sociales:Los estereotipos dicen que en nuestra cultura mediterránea las fiestas y los actos sociales tienen un papel importante. El fútbol base no debe servir para contradecir esta idea, sino para aprovecharse de sus ventajas en lo relativo a la obtención de ingresos. Para empezar, se puede entender el partido de cada fin de semana como un acontecimiento especial. El gestor debe conseguir que las familias lo anoten en su agenda como uno de los momentos más esperados de la semana, en el que se reúnen personas de todas las edades alrededor de una actividad saludable. A partir de ese marco, se pueden ofrecer nuevos servicios de ocio paralelos al propio partido de fútbol. Eso sí: se recomienda no cobrar entrada en categorías inferiores, sino buscar los ingresos por otros caminos: servicio de bar con bebidas y alimentos, organización de barbacoas, sorteos, actividades lúdicas… El ambiente lúdico debe extenderse más allá del terreno de juego y puede dar lugar incluso a fiestas ideadas expresamente con el único objetivo de recaudar fondos. Su previsión y organización es un asunto complejo. Hay que elegir una fecha y lugar de celebración que sea garantía de éxito. Por ejemplo, se puede aspirar a mejorar la oferta de ocio de un pueblo o de un barrio de alguna ciudad en el mes de agosto. Estas citas atraen a gente ajena al mundo del deporte y facilitan su colaboración, que no sería posible en otras circunstancias. También se recomienda idear acontecimientos que sumen deporte y ambiente festivo, como los maratones de fútbol sala que ocupan noches y madrugadas de verano por toda la geografía española.

Nuevas ideas para salir adelante

El buen gestor no debe renunciar a ninguna vía de financiación. Por el contrario, debe abrir las puertas a cualquier propuesta innovadora que pueda producir ingresos, sobre todo si con su experimentación no hay nada que perder. Por ello, a continuación se detallan algunas ideas novedosas:

• Crowdfunding (financiación colectiva o micromecenazgo): Esta práctica consiste en pedir públicamente recursos para financiar un proyecto concreto. Se suele hacer a través de Internet y se da una explicación detallada del destino de las aportaciones y de la contrapartida que supondrán para el inversor o mecenas, que puede ser la publicidad en la camiseta o cualquier otro reconocimiento imaginable. Es una forma muy original de atraer la atención a un proyecto deportivo y de dar a conocer los valores de la entidad, porque, además de intentar la captación de fondos, las buenas iniciativas se suele difundir con éxito por las redes sociales.

• Otras posibilidades de Internet:La Red invita a aprovechar nuevas oportunidades y a ampliar los horizontes de toda organización. En el caso de los equipos de fútbol base y aficionado, centrados en los objetivos de ganar notoriedad y conseguir dinero para mantenerse, es frecuente que se propongan concursos, sorteos o subastas en los que pueda participar el mayor público posible. Este ejemplo ilustra la situación perfecta: se puede plantear la subasta entre los internautas de una camiseta oficial firmada de un futbolista de primer nivel. Esta se puede haber conseguido de forma gratuita a través de las fundaciones que muchos grandes clubes tienen detrás o, simplemente, gracias a algún buen contacto. Si la difusión de la iniciativa es correcta, atraerá a seguidores de estos deportistas que pueden estar incluso a miles de kilómetros.

• Merchandising y presencia en los medios de comunicación:Estas dos propuestas van en la misma línea que las anteriores. Por un lado, el merchandising aspira más al beneficio económico que a la notoriedad. Se trabaja en él con acciones como la venta de calendarios y otros artículos con fotos y logotipos del equipo. Se recomienda que, aunque se busque maximizar el beneficio, se mantenga una relación razonable entre calidad y precio del producto ofrecido. Por otro lado, la presencia en los medios busca una notoriedad que facilite indirectamente la captación de aportaciones. Si un equipo aparece con frecuencia en la televisión o el periódico local o del barrio, ese hecho le dará importancia y será más fácil que potenciales anunciantes o mecenas colaboren con el proyecto.

Equipo de Redacción IESPORT

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