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La dimensión modesta de un club deportivo no exime a éste de observar la comunicación como una de sus prioridades. Tanto para perpetuar su existencia como para amplificar su realidad, una organización debe cuidar las relaciones con sus interlocutores,presentes y futuros.

1302-1En el caso de un club deportivo, al margen de su magnitud, identificamos como interlocutores a la masa social, a sus atletas, a los aficionados, a los patrocinadores (reales o potenciales), a la plantilla profesional (si es que existen asalariados) y, por supuesto, a los medios de comunicación. La entidad debe procurar establecer y mantener con todos ellos una excelente fluidez para que las satisfacciones a sus respectivas inquietudes redunden en el beneficio del club a través de la identificación y de la fidelización de esos diferentes actores respecto de la sociedad deportiva.

 

Cuando no se dispone de un presupuesto que permita abordar unas determinadas necesidades hay que recurrir a la imaginación y al ingenio. Y la gestación de un área de comunicación en un club modesto reclama apertura de miras e inteligencia no sólo para salvar airosamente este reto sino para optimizar los recursos al alcance del club.

En estas circunstancias, ¿debe realizar la entidad una selección de personal para crear un departamento de comunicación? La respuesta es sí, aunque se trata de un proceso “sui géneris” como veremos a continuación. Y, ¿quién debe realizar esta selección? El presidente del club se erige en la voz autorizada en este cometido, aunque la intervención del vicepresidente y del resto de miembros de la junta pueden resultar una valiosa contribución en la decisión final adoptada. En aquellos clubes dotados de director, esta figura cuenta igualmente con capacidad para designar al candidato.

El proceso selectivo, a diferencia de los sistemas convencionales, no es aconsejable que tenga carácter público. Si no existe una retribución, el cargo sólo puede asignarse a una persona con un mínimo apego a la entidad; o, cuando menos, con una cierta familiaridad con alguno de los miembros de la Junta y que reúna una serie de requisitos como, por ejemplo, disponer de una cierta formación que le acredite para esa responsabilidad y que halle en la asunción de ésta un trampolín para su futura carrera profesional.

 

La selección debe basarse en candidatos propuestos por la Junta

Por ello, la selección no debe contemplar la publicidad de la vacante a la espera de que surjan aspirantes, sino que los directivos del club deben elaborar una lista de personas que puedan considerarse aptas para el puesto. Asimismo, no procede efectuar unas pruebas que enfrenten a los distintos candidatos sino que, entre los barajados por los responsables de la entidad, debe establecerse un orden y brindar el cargo prioritariamente a quien se considere que reúne el perfil más adecuado para ese área. En caso de declinar éste el ofrecimiento,deberá hacerse lo propio con quien figure a continuación en la lista(y así sucesivamente hasta dar con el candidato que acepte el envite).

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El tacto en el planteamiento y el recurso al factor emocional resultan primordiales en el éxito de esta empresa, que no es otro que conseguir que el elegido acceda a los propósitos de los directivos del club y asuma eficientemente esa responsabilidad. Desde el primer momento, al candidato hay que trasladarle la confianza depositada en él, transmitiéndole que la entidad le considera la persona que mejor puede llevar a cabo esa labor y que su papel será fundamental en el desarrollo y proyección de la entidad.

En la entrevista concertada con el potencial responsable del departamento (que debe ser asumida por el presidente del club o por el directivo que goce de la más estrecha confianza con el candidato) hay que apelar a otros aspectos intangibles que pueden conducir la “negociación” a buen puerto. La experiencia que para el currículum aporta el cargo puede resultar un punto favorable si se trata de un joven académicamente formado para el puesto pero que no ha gozado todavía de oportunidades profesionales. La vanidad (sugiriendo la posibilidad de que su nombre figure de manera ostensible en el boletín del club, por ejemplo) también puede actuar como revulsivo en determinadas circunstancias...

Que el club no pueda permitirse pagar una retribución no impide la aplicación de fórmulas imaginativas. Así, si el candidato forma parte de la masa social, puede planteársele como contrapartida a su trabajo la exención (parcial o total) de la cuota que venía abonando hasta el momento. Si el elegido es una persona que pertenece a la exigua plantilla laboral, no debería descartarse la hipótesis de descargarla de alguna de las atribuciones que le resultan más farragosas (y asumibles por cualquier miembro de la directiva o del equipo profesional) a cambio de aceptar la nueva responsabilidad.

 

Responsabilizarse del área de comunicación supone asumir un cargo, no una carga

En cualquiera de los casos, la oferta debe realizarse en positivo, pues de lo que se trata es de lograr que quien acceda a hacerse cargo del departamento de comunicación adopte esta nueva posición con la máxima ilusión. La persona que sea propuesta para esta responsabilidad debe percibirla como un premio y como un estímulo; nunca como un castigo o como una carga.1302-3

En la medida de las posibilidades, siempre será preferible calibrar la asunción de esa responsabilidad por parte del equipo humano del club que recurrir a personas ajenas a él. La promoción interna en el seno de una organización actúa de revulsivo, ante la existencia de oportunidades de mejora.

Al mismo tiempo, quienes forman parte de la estructura de la entidad conocen mejor sus entresijos y su filosofía y requerirán menor tiempo de adaptación al puesto. Ni que decir tiene que su afinidad e identificación con el club revertirán asimismo en favor de éste.

Así las cosas, ¿cuál es el perfil deseable en una persona llamada a convertirse en el responsable del departamento de comunicación de un club pequeño?

• La vocación de servicio debe ser uno de los factores determinantes, toda vez que esta persona tendrá que asumir toda una serie de funciones que deben dar cumplida respuesta a las necesidades de los distintos interlocutores. Si a ello le unimos que la contraprestación obtenida será simbólica e/o intangible, la vocación adquiere todavía mayor entidad en este virtuoso concepto.

• El candidato debe exhibir una actitud y un carácter flexibles. Dadas las limitaciones existentes derivadas de la dimensión modesta de la entidad, la persona que se haga cargo de esta responsabilidad debe estar facultado para adaptarse tanto a las más diversas situaciones como para asumir las más variopintas funciones, incluidas las más ingratas y de menor lucimiento.

• Por esas mismas carencias, conviene que la persona elegida disponga de una gran capacidad de recursos. Será necesario que el responsable del área de comunicación supla con inteligencia la escasez de medios de la entidad y demuestre su capacidad para salir airoso ante cualquier cometido o necesidad.

• Quien lidere este departamento debe gozar de evidentes aptitudes para la comunicación, exhibiendo don de gentes y facultades para relacionarse con los diferentes interlocutores del club de manera satisfactoria. La empatía, entendida como capacidad para identificar adecuadamente las necesidades de esos interlocutores,se revela como una virtud altamente deseable.

• El responsable de comunicación debe ser una persona rigurosa y exigente consigo misma. Aunque las funciones a asumir no tengan un carácter retribuido, es indispensable que el candidato muestre un firme compromiso con el club y con los objetivos del área de la que se hace cargo, desarrollando su labor con la máxima profesionalidad y con total lealtad a la entidad.1302-4

• Ese rigor debe observarse igualmente en el orden en el desempeño de su labor. Dado que se trata de asumir múltiples y variadas funciones, y que en ocasiones hay que hacer frente a la organización de grandes flujos de información, es recomendable que el encargado de asumirlas sepa establecer un orden de prioridades a fin de hacer frente de manera óptima a las distintas necesidades. Y ser escrupuloso con cualquiera de los cometidos resultará vital para la consecución de ese objetivo.

 

Liderar la comunicación de un club reclama talento y sobriedad en las actuaciones

• Se requiere un profesional equilibrado, capaz de moderar sus emociones y, en especial, controlar sus reacciones. El sujeto designado no puede ser alguien impulsivo, sino alguien capaz de calibrar sus respuestas y demostrar talento y sobriedad en todas sus actuaciones. Debe ser consciente en todo momento de la responsabilidad del cargo y de la trascendencia que para el club tiene cada una de sus intervenciones.

• Resulta igualmente deseable que la persona seleccionada muestre un carácter inquieto; que tenga espíritu para innovar y para poner en marcha nuevos proyectos. Si aspiramos a que el club evolucione, es preciso que un departamento clave como es el de comunicación actúe como revulsivo, impulsando iniciativas que redunden en la proyección de la entidad.1302-5

• La persona designada para este cargo debe ser hábil en el manejo de las distintas herramientas tecnológicas y, sobre todo, exhibir voluntad de adaptarse permanentemente a las novedades en este entorno. Si anteriormente apelábamos al espíritu inquieto, éste debe demostrarse también con la continuada incorporación al capítulo de recursos de las nuevas opciones que surgen en el ámbito de la comunicación, como pueden ser las redes sociales u otras aplicaciones.

• Al mismo tiempo, el responsable de comunicación tiene que mostrarse cercano. Si antes aludíamos a la empatía como una de las facultades deseables en el perfil de este profesional, ésta debe complementarse con un carácter accesible, a fin de que los diferentes interlocutores detecten una cercanía en el portavoz del club que facilite el contacto con el mismo. Las actitudes prepotentes, distantes, de suficiencia o de superioridad nunca favorecerán las relaciones ni aportarán ninguna mejora a la imagen del club.

• La honestidad es un requisito ineludible. Cualquier profesional debe en primer lugar ser honesto consigo mismo, lo que supone saber renunciar a una responsabilidad cuando se percibe que no se está cumpliendo con el compromiso adquirido. En el proceso de selección es preciso detectar el grado de adhesión de la persona propuesta para el cargo, la inquietud que muestra a la hora de asumirlo y explicitarle abiertamente que de ella se espera una actitud comprometida.

• Y, por supuesto, sentido común. Si la labor de un profesional de la comunicación reclama el uso de los cinco sentidos para un óptimo desempeño de sus funciones, la lógica tiene que guiar las decisiones a adoptar en cada momento, huyendo de comportamientos controvertidos que puedan empañar la imagen del club al que representa.

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A todo ello, hay que añadir que el perfil del candidato debería complementarse con una sólida formación en comunicación. Haber cursado periodismo le permitirá conocer mejor las necesidades de los profesionales de este área y satisfacerlas de manera óptima.

Pero resulta igualmente deseable que el currículo académico siga nutriéndose de manera permanente. De este modo, el candidato ideal no sólo debería aportar una aptitud avalada por su formación sino también mostrar una actitud orientada a la mejora continua a través del aprendizaje constante, perfeccionando sus conocimientos con cursos suplementarios que reviertan tanto en su progreso profesional como en la prosperidad del club.

Decir, finalmente, que pese a que la persona designada debe gozar de plena autonomía en el desarrollo de su cometido, es necesario que en sus primeros pasos esté tutelado por el presidente, el director o cualquier otro miembro de la Junta que el club considere. Es necesario constatar que la elección ha sido adecuada y que el cumplimiento de sus funciones se ajusta a lo esperado.

Pese a todo, una vez superado ese periodo inicial el responsable de comunicación deberá mantener un contacto estrecho con los miembros de la Junta a fin de garantizar la máxima eficiencia de su labor.

 

Equipo de Redacción IESPORT

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